martes, 3 de julio de 2018

BATALLA DE LA BARRANQUITA

RESUMEN BATALLA DE LA BARRANQUITA
Autor Efemérides Patrias
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El primero de Junio de 1916, los marines norteamericanos desembarcaron simultáneamente por Montecristi y puerto Plata, en la primera sin ninguna resistencia y en la segunda ante un fuerte encuentro con las tropas dominicanas que dirigía el Gral. Apolinar Rey.

Las tropas que desembarcaron en Montecristi estaban dirigidas por el Gral.
de Brigada J. H. Pendleton, cuya misión era coincidir en Navarrete con las tropas que venían desde Puerto Plata, para desde allí avanzar a tomar la ciudad de Santiago.
Por donde pasaban los norteamericanos, sólo dejaban huellas de sangre y destrucción. Quemaban hogares, asaltaban comercios y fusilaban a los “sospechosos” que encontraban.

Mientras tanto, en el poblado de Mao, un grupo de buenos y verdaderos dominicanos se adiestraba para impedir el paso al enemigo en su penetración hacia el centro del Cibao.

En sesión extraordinaria de la noche del 5 de Junio el Ayuntamiento del Municipio de Mao, declaró de duelo la común, mientras el enemigo estuviera pisoteando nuestro suelo.
 
El 25 de Junio de 1916, comenzó a rumorarse en Mao, que las tropas norteamericanas habían salido de Montecristi. De inmediato se convocó a una reunión en el edificio del correo para organizar “los voluntarios” que irían a detener el paso de las tropas de ocupación, que sería un punto estratégico del Camino Real. El lugar escogido fue la Barranquita que es una elevación ubicada cerca de la carretera que conduce desde Mao a Guayacanes.

Inmediatamente, grupos de hombres fusiles en manos comenzaron a formar pelotones. El comandante Carlos Daniel aportó 50 carabinas y 2,000 tiros.
Además de fusiles “Mauser” de uno y dos tiros, se contó con “Brogose” de un disparo y “Vegas Haitianas”.

Justo finalizando el mes de Junio de 1916, un pequeño ejército formado por aproximadamente 80 patriotas maeños, con armas gastadas por el tiempo, sale a hacerle frente a un ejército invasor de 200 hombres equipados con potentes y modernas armas; pero que los patriotas maeños acantonados en la Barranquita le demostrarían que todavía existían hombres dispuestos a dar su vida por la soberanía Dominicana.
El 2 de Julio ya las tropas norteamericanas que avanzaban desde Montecristi, se encontraban en Laguna Salada y Los Pretiles, es decir, a sólo 10 Kilómetros de los héroes de la Barranquita que los esperaban aposicionados en profundas trincheras con el camino bloqueado por un enorme árbol de Baitoa a treinta metros de ellos, así como con 20 barriles de abejas dispuestos 10 de cada lado del camino por orden del Gral. Daniel y nuestra enseña tricolor, colocada por uno de los patriotas, que flotaba en las alturas.

En la mañana del lunes 3 de Julio de 1916, se produjo el esperado encuentro en la Barranquita. El grupo de patriotas comandado por el Gral. Carlos Daniel y el Capitán Máximo Cabral, hicieron resistencia heroica al ejército norteamericano que avanzaba desde Montecristi.

Al sonar el primer disparo sobre las tropas invasoras al grito de “Tiro poi caco” del jefe (Carlos Daniel), éstas rápidamente tomaron posiciones detrás del árbol grande que los dominicanos habían puesto en medio del camino para impedir el paso del enemigo, lo que le sirvió de protección. Muchos de ellos llegaron hasta donde estaban los barriles de abejas, que fueron alarmadas con los disparos dirigidos a propósito por los acantonados. Esta trampa fue lo que más ayudó a que en esos momentos se desarrollara con más emoción este episodio histórico; pues, un buen número de norteamericanos, sin conocer este insecto, quedó en medio de las enojadas abejas, y mientras se defendían de las picaduras de los endiablados insectos, al mismo tiempo les llovían ráfagas mortíferas de los dominicanos.

Esta experiencia les hizo retroceder y pensar en nuevas tácticas para destruir el valeroso cantón que dirigían los intrépidos Carlos Daniel y Máximo Cabral. Este último, quien en todo momento estuvo valientemente al frente de la contienda, fue uno de los primeros en caer; pues con su elegante uniforme azul oscuro, su gorra al estilo soldado francés y su sable de rango, hizo creer al enemigo que éste era la cabeza del grupo.

En la gesta de la Barranquita murieron los Maeños Máximo y Agustín Cabral, el inmortal restaurador Pancho Peña (con 80 años), el joven de tan solo 17 años Belarminio Rodríguez y el valeroso Magdaleno Zapata, entre otros.


Entre los patriotas, que marchaban al frente con la intención de detener el apso del enemigo, se encontraban además, Isaías Gutiérrez con sus sobrinos,Lucas Evangelista, Francisco, Bernardo y Manuel Gutiérrez del poblado de Guayacanes, los hermanos Luis y Belarminio Rodríguez de la sección de Amina, los maeños Juan Infante, Máximo Muñoz, Luis Disla, Josesito Gómez, Piíto Villalona, Salomé Rosario y Luis Gutiérrez. 

También los valerosos Lucas Guzmán, Alfredo Castro y Pablo Peña. Mención especial y aparte merece el intrépido Demetrio Frías, quien fue el patriota que puso a flotar la bandera dominicana en el escenario del combate, y que una vez hubo que abandonar el lugar, cuando ya estaban llegando al río Yaque, al percatarse de que la bandera había quedado abandonada, regresó él solo al campo de batalla y retiró la enseña tricolor para que ésta no fuera mancillada por la fuerza de
ocupación. Todavía esa bandera se conserva con claras manchas de la sangre de este extraordinario patriota.

La Barranquita es un lugar sagrado que encarna los sentimientos más sublimes, patrióticos y nacionalistas de la época; un símbolo del heroísmo demostrado frente a una potencia extraña que nos invadía. Este cerro de sólo unos 60 metros de altura, representa la firmeza del dominicano en la defensa de la soberanía.

LOOR A LOS HÉROES Y MÁRTIRES DEL 3 DE JULIO HERÓICO!!!!!

viernes, 29 de diciembre de 2017

Juan Ramón Payero Ulloa


El pasado 2 de febrero se cumplieron  45 años, del desembarco  de nueve valerosos soldados de la dignidad, comandados por el coronel Francisco Alberto Caamaño por la Playa Caracoles, en la bahía de Ocoa.
Uno  de esos  prohombres que llegaron con  la tarea de  combatir las injusticias del régimen imperante en esa época, fue Juan Ramón Payero Ulloa, a quien  se le conoció con el sobrenombre de Ismael.

Payero Ulloa, militante revolucionario en su Santiago natal. Panadero de profesión, era nativo del ensanche Bermúdez donde había nacido en 1951.
 
Fue un joven entregado en cuerpo y alma a la lucha social, militó en una celula del movimiento revolucionario 14 de junio,.
Junto a varios jóvenes fundó en 1964, el club Luz y progreso.

Enfrentó con el fusil en las manos a la tropas interventoras norteamericana en el año 1965.. Muere en combate, el 21 de marzo de 1973, en la loma El Mogote, Bonao.


En 1996, Con el propósito de honrar la memoria de este hijo ejemplar, que ofrendó su vida por la causa de la libertad y la justicia social, se construyó una plaza recreativa a la que se dio su nombre, erigiéndose un busto.

Hoy  está plaza creada para el esparcimiento y disfrute de los vecinos luce deteriorada, en total abandono, los bancos destruidos, además se han robado las astas de la bandera y los cables del alumbrado; los árboles dañados y el entorno arrabalizado, algo impropio de un espacio en el cual se rinde homenaje a una figura del significado histórico de Payero Ulloa.
En enero de 2013, se conoció infausta  noticia de la destrucción  y robo del Busto del héroe Nacional. 

Si este hecho vandálico nos indignó  nos llenó de consternación en aquel momento, hoy nos produce desconcierto y cierta desazón, constatar con  impotencia,  que a casi cinco años, el daño no ha sido reparado, ignorando la dignidad del héroe.

Hoy a nadie le importa que hace cinco años, unos rateros hayan destruido el busto de un mártir de la Patria  y que el mismo no se haya repuesto y la plaza en donde se ubica, esté totalmente abandonada.

No se entiende la indiferencia y desdén hacía un Mártir de la Patria” de parte de las autoridades de la alcaldía de Santiago de los Caballeros.
De nuevo  reclamamos la intervención de las autoridades para que se reponga la escultura en  homenaje a un hombre que sacrificó su vida a en procura de  un régimen de progreso, Paz y Libertad.

Hacemos llamado a los vecinos y ciudadanía en general para que reclamen la intervención de las autoridades para la rehabilitación que devuelva el decoro a este espacio, que además de tener un valor cívico, es un bien público.

“Si pasan por el Ensanche Bermúdez, en Santiago; procuren ver el monumento a la degradación moral: Un pedestal sin busto, Un Héroe irreverenciado, por aquellos en quienes pensó legar un mundo mejor con su inmolación”.