La Biblia: Revelación
del Plan de Dios
Por Carlos
Checo Estrella
La Biblia es
el libro sagrado de los cristianos y una de las obras más influyentes de la
historia de
la
humanidad. Su nombre procede del griego biblia, que significa “libros.”
Es una
colección de textos escritos en diferentes épocas, por distintos autores y en
diversos
géneros
literarios. Sus libros fueron escritos durante un vasto periodo de tiempo. Su
redacción
abarca
aproximadamente 1,600 años, desde el 1,500, hasta el 100 d.C., con la
participación de
40
amanuenses.
La Biblia
narra la historia de la salvación y recoge enseñanzas, acontecimientos,
relatos, leyes,
poemas,
profecías, cartas y testimonios que buscan mostrar la relación de Dios con la
creación
y con el ser
humano.
Las Sagradas
Escrituras contienen la Palabra de Dios y constituyen una guía fundamental para
la fe y la
vida. En ellas se encuentran principios y valores que, interpretados dentro de
su
contexto
histórico y cultural, continúan ofreciendo elementos para reflexionar sobre los
problemas y
desafíos del mundo contemporáneo.
La Biblia
también habla de un Dios que se revela progresivamente en la historia y
testimonia lo
que Dios
realiza en la vida del ser humano.
Su lenguaje
está relacionado con la cultura, los conocimientos y las circunstancias de los
pueblos que
participaron en su transmisión.
La formación
de la Biblia fue un proceso largo. Sus textos fueron transmitidos inicialmente
de
manera oral
y posteriormente puestos por escrito. Su composición y recopilación abarcaron
muchos
siglos, desde los primeros textos de la tradición hebrea hasta los escritos
cristianos de
los primeros
siglos de nuestra era.
La Biblia
está dividida en dos grandes partes: el Antiguo Testamento y el Nuevo
Testamento. La
palabra
testamento. puede entenderse también como «alianza» o «pacto», por lo que esta
división
expresa la relación entre la antigua alianza y la nueva alianza establecida en
la
tradición
cristiana.
El Antiguo
Testamento fue escrito fundamentalmente en hebreo, aunque contiene también
partes en
arameo. El Nuevo Testamento fue escrito en griego. Los textos circularon
inicialmente
en materiales como el papiro y el pergamino.
La Biblia se
desarrolla principalmente en el contexto geográfico e histórico de Asía
Occidental y
del
Mediterráneo, especialmente en territorios relacionados con Grecia y el mundo
romano.
También
aparecen acontecimientos y referencias vinculadas con África particularmente
Egipto
La Biblia
utilizada por las iglesias protestantes contiene 66 libros: 39 en el Antiguo
Testamento
y 27 en el
Nuevo Testamento.
La Biblia
católica contiene 73 libros: 46 en el Antiguo Testamento y 27 en el Nuevo
Testamento.
En la Biblia
ortodoxa oriental el contenido total puede variar entre 75 y 81 libros según la
tradición o
jurisdicción específica.
La Biblia de
la Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo cuenta con 81 libros en su canon
tradicional
(54 en el
Antiguo Testamento y 35 en el Nuevo Testamento
El Antiguo
Testamento comprende diversos géneros y grupos literarios: el Pentateuco,
libros
históricos,
libros poéticos y sapienciales y libros proféticos.
El Nuevo
Testamento está formado por los cuatro evangelios, los Hechos de los Apóstoles,
las
cartas o
epístolas y el Apocalipsis.
Los
evangelios no deben entenderse como biografías de Jesús. Su propósito principal
es
presentar
quién es Jesús, narrar aspectos fundamentales de su vida, muerte y resurrección
y
transmitir
un mensaje de fe sobre su misión salvadora.
Jesucristo
es el centro de la historia de la salvación y el Nuevo Testamento interpreta su
vida y
su mensaje a
la luz de la fe de las primeras comunidades cristianas.
Un aspecto
interesante es que los libros bíblicos originalmente no estaban divididos en
capítulos y
versículos como los conocemos hoy.
En 1226,
Esteban Langton de Canterbury los dividió en capítulos y en 1551, Robert
Estienne,
los
subdividió en versículos.
La
interpretación de la Biblia requiere tener presente una cuestión fundamental:
texto y
contexto.
Los textos
bíblicos fueron escritos en épocas, culturas y sociedades muy diferentes de las
actuales.
Por eso, comprenderlos exige considerar quién los escribió, a quiénes estaban
dirigidos,
cuáles eran sus circunstancias históricas y qué género literario utilizaron.
En la
interpretación también pueden influir la formación cultural y académica, la
edad, la
experiencia
personal, las tradiciones religiosas y las ideas previas del lector.
Por ello,
leer la Biblia no debería limitarse a extraer frases aisladas. Es necesario
conocer el
contexto
para comprender mejor el significado de los textos.
En sus
páginas encontramos narraciones históricas y religiosas, leyes, poemas, himnos,
proverbios,
discursos, parábolas, profecías y cartas. Cada género debe ser interpretado de
acuerdo.
El Antiguo
Testamento expresa, en gran medida, la experiencia histórica y religiosa del
pueblo
de Israel y
su comprensión de Dios
En el libro
del Génesis encontramos relatos fundamentales sobre la creación, los orígenes
de la
humanidad y
la relación entre Dios y el ser humano. Más que un tratado científico sobre el
origen del
universo, sus primeros capítulos utilizan un lenguaje religioso y literario
para
proclamar la
grandeza de Dios como creador.
Los libros
del Antiguo Testamento fueron surgiendo y recopilándose a lo largo de un
extenso
período.
Algunos de sus materiales reflejan tradiciones muy antiguas, mientras que otros
fueron
redactados, editados y reunidos posteriormente.
Un
acontecimiento fundamental en la historia bíblica fue la Septuaginta, antigua
traducción
griega de
las escrituras hebreas.
Su
importancia fue enorme porque permitió que las Escrituras fueran conocidas por
comunidades
judías de habla griega y, posteriormente, tuvo una influencia considerable en
el
cristianismo
primitivo. Con el paso del tiempo, las Escrituras también fueron traducidas a
otras
lenguas,
entre ellas el latín, el copto y el siriaco
En el siglo
IV Jerónimo, ayudado por Paula de Roma, realizó una importante traducción
latina
de la Biblia
que llegó a conocerse como la Vulgata y que tuvo una enorme influencia en la
Iglesia
occidental durante siglos.
La Biblia
fue impresa por primera vez en el año 1454 d.C. por Johannes Gutenberg,
Casiodoro de
Reina publicó en Basilea, en 1569 la primera traducción completa de la Biblia
al
español,
conocida como la Biblia del Oso.
La Biblia
continuó multiplicándose mediante nuevas traducciones y ediciones. Hoy es una
de
las obras
más traducidas, publicadas y leídas de la historia.
La Biblia ha
llegado hasta nosotros gracias al trabajo de innumerables generaciones de
personas que
copiaron manuscritos, preservaron textos, estudiaron lenguas antiguas y
realizaron
traducciones.
En ella se
encuentran preguntas que siguen acompañando al ser humano: ¿Quiénes somos?
¿De dónde
venimos? ¿Cuál es nuestra relación con Dios? ¿Qué significa amar al prójimo?
¿Qué
es la
justicia? ¿cómo debemos vivir? . Preguntas antiguas. Pero que continúan siendo
actuales.
En República
Dominicana, la Biblia ocupa además un lugar simbólico de particular
importancia.
En el centro
del Escudo Nacional aparece una Biblia abierta, acompañada por una cruz.
Muchos
dominicanos se enorgullecen, con razón, de destacar la presencia de la Biblia en
nuestro
Escudo.
Pero esa
imagen también puede conducirnos a una reflexión más profunda:¿De qué sirve que
la Biblia
esté abierta en nuestro Escudo Nacional si permanece cerrada en nuestras vidas.
Más
importante que exhibirla como símbolo es vivir los valores que proclama:
justicia,
solidaridad,
respeto, honestidad, amor al prójimo, dignidad humana y compromiso con el bien
común.
La verdadera
importancia de la Biblia no está únicamente en el lugar que ocupa en un libro,
en
una iglesia
o en nuestro Escudo Nacional.
Está en la
capacidad que tengamos de convertir sus enseñanzas en conductas.
Ojalá que la
Palabra de Dios no solo esté abierta en el centro de nuestro Escudo Nacional,
sino
también en
el corazón y en la vida de cada dominicano.