lunes, 21 de septiembre de 2026

La Biblia: Revelación del Plan de Dios

 

La Biblia: Revelación del Plan de Dios

 

Por Carlos Checo Estrella

La Biblia es el libro sagrado de los cristianos y una de las obras más influyentes de la historia de

la humanidad. Su nombre procede del griego biblia, que significa “libros.”

Es una colección de textos escritos en diferentes épocas, por distintos autores y en diversos

géneros literarios. Sus libros fueron escritos durante un vasto periodo de tiempo. Su redacción

abarca aproximadamente 1,600 años, desde el 1,500, hasta el 100 d.C., con la participación de

40 amanuenses.

La Biblia narra la historia de la salvación y recoge enseñanzas, acontecimientos, relatos, leyes,

poemas, profecías, cartas y testimonios que buscan mostrar la relación de Dios con la creación

y con el ser humano.

Las Sagradas Escrituras contienen la Palabra de Dios y constituyen una guía fundamental para

la fe y la vida. En ellas se encuentran principios y valores que, interpretados dentro de su

contexto histórico y cultural, continúan ofreciendo elementos para reflexionar sobre los

problemas y desafíos del mundo contemporáneo.

La Biblia también habla de un Dios que se revela progresivamente en la historia y testimonia lo

que Dios realiza en la vida del ser humano.

Su lenguaje está relacionado con la cultura, los conocimientos y las circunstancias de los

pueblos que participaron en su transmisión.

La formación de la Biblia fue un proceso largo. Sus textos fueron transmitidos inicialmente de

manera oral y posteriormente puestos por escrito. Su composición y recopilación abarcaron

muchos siglos, desde los primeros textos de la tradición hebrea hasta los escritos cristianos de

los primeros siglos de nuestra era.

La Biblia está dividida en dos grandes partes: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. La

palabra testamento. puede entenderse también como «alianza» o «pacto», por lo que esta

división expresa la relación entre la antigua alianza y la nueva alianza establecida en la

tradición cristiana.

El Antiguo Testamento fue escrito fundamentalmente en hebreo, aunque contiene también

partes en arameo. El Nuevo Testamento fue escrito en griego. Los textos circularon

inicialmente en materiales como el papiro y el pergamino.

La Biblia se desarrolla principalmente en el contexto geográfico e histórico de Asía Occidental y

del Mediterráneo, especialmente en territorios relacionados con Grecia y el mundo romano.

También aparecen acontecimientos y referencias vinculadas con África particularmente Egipto

La Biblia utilizada por las iglesias protestantes contiene 66 libros: 39 en el Antiguo Testamento

y 27 en el Nuevo Testamento.

La Biblia católica contiene 73 libros: 46 en el Antiguo Testamento y 27 en el Nuevo

Testamento.

 

En la Biblia ortodoxa oriental el contenido total puede variar entre 75 y 81 libros según la

tradición o jurisdicción específica.

La Biblia de la Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo cuenta con 81 libros en su canon tradicional

(54 en el Antiguo Testamento y 35 en el Nuevo Testamento

El Antiguo Testamento comprende diversos géneros y grupos literarios: el Pentateuco, libros

históricos, libros poéticos y sapienciales y libros proféticos.

El Nuevo Testamento está formado por los cuatro evangelios, los Hechos de los Apóstoles, las

cartas o epístolas y el Apocalipsis.

Los evangelios no deben entenderse como biografías de Jesús. Su propósito principal es

presentar quién es Jesús, narrar aspectos fundamentales de su vida, muerte y resurrección y

transmitir un mensaje de fe sobre su misión salvadora.

Jesucristo es el centro de la historia de la salvación y el Nuevo Testamento interpreta su vida y

su mensaje a la luz de la fe de las primeras comunidades cristianas.

Un aspecto interesante es que los libros bíblicos originalmente no estaban divididos en

capítulos y versículos como los conocemos hoy.

En 1226, Esteban Langton de Canterbury los dividió en capítulos y en 1551, Robert Estienne,

los subdividió en versículos.

La interpretación de la Biblia requiere tener presente una cuestión fundamental: texto y

contexto.

Los textos bíblicos fueron escritos en épocas, culturas y sociedades muy diferentes de las

actuales. Por eso, comprenderlos exige considerar quién los escribió, a quiénes estaban

dirigidos, cuáles eran sus circunstancias históricas y qué género literario utilizaron.

En la interpretación también pueden influir la formación cultural y académica, la edad, la

experiencia personal, las tradiciones religiosas y las ideas previas del lector.

Por ello, leer la Biblia no debería limitarse a extraer frases aisladas. Es necesario conocer el

contexto para comprender mejor el significado de los textos.

En sus páginas encontramos narraciones históricas y religiosas, leyes, poemas, himnos,

proverbios, discursos, parábolas, profecías y cartas. Cada género debe ser interpretado de

acuerdo.

El Antiguo Testamento expresa, en gran medida, la experiencia histórica y religiosa del pueblo

de Israel y su comprensión de Dios

En el libro del Génesis encontramos relatos fundamentales sobre la creación, los orígenes de la

humanidad y la relación entre Dios y el ser humano. Más que un tratado científico sobre el

origen del universo, sus primeros capítulos utilizan un lenguaje religioso y literario para

proclamar la grandeza de Dios como creador.

 

Los libros del Antiguo Testamento fueron surgiendo y recopilándose a lo largo de un extenso

período. Algunos de sus materiales reflejan tradiciones muy antiguas, mientras que otros

fueron redactados, editados y reunidos posteriormente.

Un acontecimiento fundamental en la historia bíblica fue la Septuaginta, antigua traducción

griega de las escrituras hebreas.

Su importancia fue enorme porque permitió que las Escrituras fueran conocidas por

comunidades judías de habla griega y, posteriormente, tuvo una influencia considerable en el

cristianismo primitivo. Con el paso del tiempo, las Escrituras también fueron traducidas a otras

lenguas, entre ellas el latín, el copto y el siriaco

En el siglo IV Jerónimo, ayudado por Paula de Roma, realizó una importante traducción latina

de la Biblia que llegó a conocerse como la Vulgata y que tuvo una enorme influencia en la

Iglesia occidental durante siglos.

La Biblia fue impresa por primera vez en el año 1454 d.C. por Johannes Gutenberg,

Casiodoro de Reina publicó en Basilea, en 1569 la primera traducción completa de la Biblia al

español, conocida como la Biblia del Oso.

La Biblia continuó multiplicándose mediante nuevas traducciones y ediciones. Hoy es una de

las obras más traducidas, publicadas y leídas de la historia.

La Biblia ha llegado hasta nosotros gracias al trabajo de innumerables generaciones de

personas que copiaron manuscritos, preservaron textos, estudiaron lenguas antiguas y

realizaron traducciones.

En ella se encuentran preguntas que siguen acompañando al ser humano: ¿Quiénes somos?

¿De dónde venimos? ¿Cuál es nuestra relación con Dios? ¿Qué significa amar al prójimo? ¿Qué

es la justicia? ¿cómo debemos vivir? . Preguntas antiguas. Pero que continúan siendo actuales.

En República Dominicana, la Biblia ocupa además un lugar simbólico de particular importancia.

En el centro del Escudo Nacional aparece una Biblia abierta, acompañada por una cruz.

Muchos dominicanos se enorgullecen, con razón, de destacar la presencia de la Biblia en

nuestro Escudo.

Pero esa imagen también puede conducirnos a una reflexión más profunda:¿De qué sirve que

la Biblia esté abierta en nuestro Escudo Nacional si permanece cerrada en nuestras vidas.

Más importante que exhibirla como símbolo es vivir los valores que proclama: justicia,

solidaridad, respeto, honestidad, amor al prójimo, dignidad humana y compromiso con el bien

común.

La verdadera importancia de la Biblia no está únicamente en el lugar que ocupa en un libro, en

una iglesia o en nuestro Escudo Nacional.

Está en la capacidad que tengamos de convertir sus enseñanzas en conductas.

Ojalá que la Palabra de Dios no solo esté abierta en el centro de nuestro Escudo Nacional, sino

también en el corazón y en la vida de cada dominicano.

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