martes, 20 de octubre de 2026

Datos y detalles curiosos de la Biblia.

 

Datos y detalles curiosos de la Biblia.

Carlos Checo Estrella

La Biblia es un conjunto de libros que narra la historia de la salvación, contienen las enseñanzas, historias y hechos que nos muestran como debe ser nuestra relación con Dios. Fue escrita en tres continentes.

Gran parte de ella fue escrita en Asia), algunas partes fueron escritas en África y varias epístolas del Nuevo Testamento en ciudades de Europa.

-Sus libros fueron escritos durante un vasto período de tempo. Su redacción abarca aproximadamente 1.600 años, desde el 1.500 a.C. hasta el 100 d.C , por  unos 40 amanuenses.

-Los amanuenses son personas que tienen como oficio escribir a mano para copiar textos, pasar en limpio, documentos ajenos, o anotar lo que se les dicta.

El proceso de reunir los libros comenzó alrededor del año 400 a. C. nuevos libros fueron escritos en fechas tan tardías como el siglo II a. C.

-Los libros de la Biblia no están en orden cronológico. La Biblia no fue organizada según el orden en que se escribieron sus libros, Marcos, el evangelio más antiguo, fue escrito antes que Mateo, pero aparece después en el Canon.

El Canon Bíblico es la lista oficial de libros considerados de inspiración divina y normativos para la fe, dignos de formar parte de la Biblia.

-La primera palabra de la Biblia es “principio” y la última palabra es “amén”. El Génesis comienza con la palabra «principio». La última palabra del libro de Apocalipsis, «amén», aparece al final de una bendición:

“La gracia del Señor Jesús sea con todos los santos. Amén”

-La Biblia fue escrita en tres idiomas. el Antiguo Testamento fue escrito en hebreo, con una pequeña parte escrita en arameo. El Nuevo Testamento completo fue escrito en griego.

-La versión más antigua de la Biblia actualmente es el Codex Sinaiticus, un manuscrito en griego  alrededor de los años 330-360 d.C

-En el Génesis, no se especifica que la fruta prohibida fuera una manzana; solo se habla del "árbol del conocimiento del bien y del mal.

-La frase “No tengas miedo o No temas” aparece 365 veces en la Biblia es

-La persona que se menciona con mayor frecuencia en la Biblia es el rey David, cuyo nombre aparece más de 1.100 veces.

-En la Biblia está escrito que la Tierra es redonda, muchos siglos antes que se descubriese, lo leemos en Isaías 40:22 dice: “Él está sentado sobre el círculo de la tierra…”

-La Biblia fue impresa por primera vez en el año 1454 d.C. por Johannes Gutenberg,

-No fue escrita en capítulos ni versículos. Esteban Langton de Canterbury en 1226 los dividió en capítulos y Robert Estienne (impresor) en 1551, en versículos.

-La primera Biblia impresa que incluyó totalmente la división de capítulos y versículos fue la llamada Biblia de Ginebra, que se publicó en 1560 en Suiza.

-En 1569, Casiodoro de la Reina publicó en Basilea, Suiza. la Biblia totalmente en español.

En el año 1601, fueron quemadas en Santo Domingo 300 Biblias, que llegaron a la colonia de contrabando.

-La Biblia ha sido traducida a más de 2.500 idiomas.

-En la biblioteca de la Universidad de Gotinga (Alemania) hay una Biblia escrita a mano sobre 470 hojas de palma.

-El libro más antiguo del viejo testamento es el de Job, escrito en 1500 a.C, el más joven Malaquías 400 a.C.

El Éxodo fue escrito en el 1250, en el 587 a.C; el Génesis entre 1440 y 1400 a.C., Deuteronomio 620.

El libro más extenso de la Biblia es el libro de Salmos, que contiene 150 capítulos y en total 2146 versículos.

-El capítulo más largo: Es el Salmo 119, el cual tiene 176 versículos dedicados a la Ley de Dios.

El capítulo más corto del Antiguo Testamento, es el Salmo 117, con solo dos versículos.

El libro más corto de la biblia es la Segunda Epístola de Juan que posee un solo capitulo constituido por 13 versículos.

El libro más largo del nuevo testamento es el evangelio de Lucas con 24 capítulos,

El libro de Esther no menciona en ninguna parte la palabra "Dios" literalmente. Además, en este libro se encuentra el versículo más grande de toda la Biblia: Esther 8.9.

La primera ciudad  Se llamó Enoc y fue fundada por Caín Génesis 4:17 

-El arca que construyó Noé era de tres pisos Génesis 6:16.

En 1ª Samuel 17:18, se hace referencia al  queso por primera vez en la Biblia.

-En las Sagradas Escrituras, sólo a dos mujeres se les declara "benditas". Una de ellas está en el Antiguo Testamento, Jael, Mujer de Heber (Jueces 5:24) y a María, en el Nuevo Testamento, Lucas 1:28.

 -Una burra habla, En Números 22:28-30, Dios hizo que una burra mantuviera una conversación racional con Balaam, quien la golpeaba y le reclamarle por los golpes.

-Zurdos expertos: La tribu de Benjamín contaba con 700 soldados zurdos que lanzaban piedras con la honda sin fallar a un cabello, Jueces 20:15-16.

Entre Malaquías (último libro del Antiguo Testamento) y Mateo (primer libro del Nuevo Testamento hay un periodo aproximado de 400 años, durante el cual, Dios no dijo nada, no hubo ninguna escritura; ese tiempo se denomina “El silencio de Dios”.

La palabra  cristiano solo aparece 3 veces en la Biblia, en Hechos 11:26, Hechos 26:28 1 Pedro 4:16.

-El Nuevo Testamento solo tiene 2 libros como tal, Apocalipsis y Hechos de los Apóstoles. Los otros son Evangelios y Epístolas.

-Santiago fue escrito aproximadamente en 45 d.C., Apocalipsis en el 95 d. C

-Marcos 14:26, dice que Jesús cantó con sus discípulos.

-En el Evangelio de Juan no hay parábolas, los evangelios de Mateo y Lucas recogen 24 parábolas y el de Marcos contienes 8.

-En Juan 3:16 se ven los 3 tiempos: pasado, presente y futuro? Porque de tal manera amó (pasado) Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree (presente), no se pierda, mas tenga vida eterna (futuro).

-Las 30 monedas de plata, por las que Judas traicionó a Jesucristo, equivalían en ese tiempo, a 4 meses de paga de un trabajador común.

Las cartas del apóstol Pablo fueron escritas aproximadamente entre los años 50 y 67 d. C., abarcando un periodo de unos 15 a 20 años, el Evangelio de Juan fue escrito en los años 90 d.C, Apocalipsis 100 d.C

-Los nombres de los padres de María, la madre de Jesús, los nombres de los “Reyes Magos”, los nombres de los crucificados con Jesús: Dimas y Gestas, detalles del nacimiento de Jesús como el buey y el asno en el pesebre no aparecen en la Biblia, han sido tomado de los llamados Evangelios Apócrifos.

Los Evangelios Apócrifos son textos sobre la vida y las enseñanzas de Jesús escritos en los primeros siglos del cristianismo que no fueron incluidos en la Biblia.

Más allá de estos datos y detalles, lo más importante es conocer la Palabra de Dios, aprender de ella y dejar que Dios llegue a nuestros corazones.

Toda Escritura está inspirada por Dios y útil para enseñar y reprender, para corregir y educar en una vida de rectitud y justicia. Para que la gente de Dios esté capacitada y completamente preparada para hacer toda clase de bien” 2 Timoteo 3:16-17

jueves, 24 de septiembre de 2026

Sequía y seguridad hídrica: una crisis que no admite improvisaciones

 

Sequía y seguridad hídrica: una crisis que no admite improvisaciones

Carlos Checo Estrella

La sequía que afecta a la República Dominicana comienza a hacer mella en la producción agropecuaria nacional. La reducción de los rendimientos, las pérdidas de cultivos, la menor disponibilidad de agua y las dificultades para alimentar al ganado están incrementando la presión sobre productores agrícolas y ganaderos, con el riesgo de que sus efectos terminen trasladándose progresivamente a los precios de los alimentos.

La falta de lluvias durante el ciclo primavera-verano, agravada en los últimos dos meses, ha elevado considerablemente la presión sobre distintas áreas de la producción agropecuaria. Productores de diferentes regiones enfrentan pérdidas y mayores dificultades para disponer del agua necesaria para mantener sus cultivos y garantizar la alimentación del ganado.

Como suele ocurrir ante este tipo de situaciones, la crisis encuentra al país sin una respuesta gubernamental suficientemente oportuna y efectiva para aminorar sus consecuencias. Lo más preocupante es que la sequía no constituye un fenómeno completamente inesperado. Con suficiente anticipación, organismos meteorológicos internacionales habían advertido sobre la alta probabilidad de condiciones climáticas adversas asociadas a la variabilidad climática y a fenómenos como El Niño.

Ante esta realidad, cabe preguntarse: ¿por qué el país continúa reaccionando ante las crisis hídricas en lugar de anticiparse a ellas?

La seguridad hídrica es un asunto nodal para cualquier nación y como tal, debe ser tratado con absoluta seriedad.

Garantizar la disponibilidad y calidad del agua para las presentes y futuras generaciones constituye una responsabilidad esencial del Estado.

Sin embargo, República Dominicana continúa enfrentando graves deficiencias en la gestión de sus recursos hídricos. No existe todavía una política suficientemente eficiente, integral y sostenible que garantice agua en cantidad y calidad adecuadas para el consumo humano, la producción agrícola, las actividades industriales y la generación de energía.

La situación resulta todavía más preocupante cuando se observa el estado de nuestras cuencas hidrográficas, cuerpos de agua e infraestructura de distribución y canalización. Su deterioro representa una amenaza directa para el abastecimiento presente y futuro.

De forma reiterada se ha denunciado ante la opinión pública lo que se considera una preocupante falta de atención de las autoridades frente al deterioro acelerado de las cuencas hidrográficas y de los sistemas vinculados al aprovechamiento y distribución del agua.

A ello se suma un problema estructural: las elevadas pérdidas de agua en los sistemas de distribución y en el uso agrícola y doméstico. Se ha señalado que hasta un 70 % del agua servida puede desperdiciarse, una situación que resulta inadmisible para un país que enfrenta periódicamente períodos de sequía y que necesita preservar cada vez con mayor rigor sus recursos hídricos.

Nuestras cuencas hidrográficas presentan niveles preocupantes de degradación como consecuencia de años de deterioro ambiental, deforestación, contaminación, extracción indiscriminada de materiales y otras actividades que afectan los ecosistemas responsables de la captación, almacenamiento y regulación del agua.

También se observa un deterioro acelerado de ríos, arroyos, lagunas y otros cuerpos de agua, afectados por acciones ilegales que, en numerosos casos, no reciben una respuesta suficientemente firme y sostenida de las autoridades correspondientes.

Esta situación coloca al país ante el riesgo de una crisis de escasez de agua cuyas consecuencias económicas, sociales y ambientales podrían ser incalculables.

La protección de las cuencas hidrográficas no puede continuar siendo tratada como un asunto secundario. De su conservación depende el abastecimiento de agua potable, la producción de alimentos, la generación de energía, la preservación de los ecosistemas y, en sentido general, la seguridad hídrica de la República Dominicana.

Estamos asistiendo a un proceso de degradación permanente de importantes fuentes de agua, poniendo en riesgo no solamente las necesidades del presente, sino también las posibilidades de las futuras generaciones.

Por ello, la seguridad hídrica debe convertirse en una prioridad nacional, las autoridades del Gobierno deben asumir plenamente su responsabilidad en la gestión del agua.

Es necesario pasar de las declaraciones a las acciones concretas: proteger las cuencas hidrográficas, recuperar los cuerpos de agua degradados, modernizar los sistemas de distribución y canalización, reducir drásticamente las pérdidas, mejorar la eficiencia del riego agrícola y garantizar una planificación hídrica capaz de anticipar los períodos de sequía.

El país no puede continuar enfrentando cada sequía como si se tratara de un acontecimiento inesperado. La prevención, la planificación y la inversión en infraestructura y conservación deben formar parte de una política permanente de Estado.

República Dominicana tiene enormes desafíos en materia de gestión de los recursos hídricos. Es urgente actuar con seriedad sobre la conservación, producción, distribución y uso eficiente del agua.

De no ejecutarse con urgencia, intervenciones capaces de garantizar el suministro de agua en cantidad, calidad y oportunidad, el país podría verse abocado a una crisis de consecuencias económicas, sociales y ambientales de gran magnitud.

La respuesta no puede limitarse a promesas ni a la generación de falsas expectativas. El agua no espera. La sequía tampoco.

República Dominicana necesita una política nacional de seguridad hídrica que trascienda coyunturas políticas y gobiernos. Porque proteger el agua hoy no es solamente atender una emergencia: es garantizar la producción de alimentos, proteger la economía y asegurar la vida de las futuras generaciones.

Es hora de poner el agua en el centro de las prioridades nacionales y sustituir las promesas por acciones concretas, sostenibles y verificables.

 

lunes, 21 de septiembre de 2026

La Biblia: Revelación del Plan de Dios

 

La Biblia: Revelación del Plan de Dios

 

Por Carlos Checo Estrella

La Biblia es el libro sagrado de los cristianos y una de las obras más influyentes de la historia de

la humanidad. Su nombre procede del griego biblia, que significa “libros.”

Es una colección de textos escritos en diferentes épocas, por distintos autores y en diversos

géneros literarios. Sus libros fueron escritos durante un vasto periodo de tiempo. Su redacción

abarca aproximadamente 1,600 años, desde el 1,500, hasta el 100 d.C., con la participación de

40 amanuenses.

La Biblia narra la historia de la salvación y recoge enseñanzas, acontecimientos, relatos, leyes,

poemas, profecías, cartas y testimonios que buscan mostrar la relación de Dios con la creación

y con el ser humano.

Las Sagradas Escrituras contienen la Palabra de Dios y constituyen una guía fundamental para

la fe y la vida. En ellas se encuentran principios y valores que, interpretados dentro de su

contexto histórico y cultural, continúan ofreciendo elementos para reflexionar sobre los

problemas y desafíos del mundo contemporáneo.

La Biblia también habla de un Dios que se revela progresivamente en la historia y testimonia lo

que Dios realiza en la vida del ser humano.

Su lenguaje está relacionado con la cultura, los conocimientos y las circunstancias de los

pueblos que participaron en su transmisión.

La formación de la Biblia fue un proceso largo. Sus textos fueron transmitidos inicialmente de

manera oral y posteriormente puestos por escrito. Su composición y recopilación abarcaron

muchos siglos, desde los primeros textos de la tradición hebrea hasta los escritos cristianos de

los primeros siglos de nuestra era.

La Biblia está dividida en dos grandes partes: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. La

palabra testamento. puede entenderse también como «alianza» o «pacto», por lo que esta

división expresa la relación entre la antigua alianza y la nueva alianza establecida en la

tradición cristiana.

El Antiguo Testamento fue escrito fundamentalmente en hebreo, aunque contiene también

partes en arameo. El Nuevo Testamento fue escrito en griego. Los textos circularon

inicialmente en materiales como el papiro y el pergamino.

La Biblia se desarrolla principalmente en el contexto geográfico e histórico de Asía Occidental y

del Mediterráneo, especialmente en territorios relacionados con Grecia y el mundo romano.

También aparecen acontecimientos y referencias vinculadas con África particularmente Egipto

La Biblia utilizada por las iglesias protestantes contiene 66 libros: 39 en el Antiguo Testamento

y 27 en el Nuevo Testamento.

La Biblia católica contiene 73 libros: 46 en el Antiguo Testamento y 27 en el Nuevo

Testamento.

 

En la Biblia ortodoxa oriental el contenido total puede variar entre 75 y 81 libros según la

tradición o jurisdicción específica.

La Biblia de la Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo cuenta con 81 libros en su canon tradicional

(54 en el Antiguo Testamento y 35 en el Nuevo Testamento

El Antiguo Testamento comprende diversos géneros y grupos literarios: el Pentateuco, libros

históricos, libros poéticos y sapienciales y libros proféticos.

El Nuevo Testamento está formado por los cuatro evangelios, los Hechos de los Apóstoles, las

cartas o epístolas y el Apocalipsis.

Los evangelios no deben entenderse como biografías de Jesús. Su propósito principal es

presentar quién es Jesús, narrar aspectos fundamentales de su vida, muerte y resurrección y

transmitir un mensaje de fe sobre su misión salvadora.

Jesucristo es el centro de la historia de la salvación y el Nuevo Testamento interpreta su vida y

su mensaje a la luz de la fe de las primeras comunidades cristianas.

Un aspecto interesante es que los libros bíblicos originalmente no estaban divididos en

capítulos y versículos como los conocemos hoy.

En 1226, Esteban Langton de Canterbury los dividió en capítulos y en 1551, Robert Estienne,

los subdividió en versículos.

La interpretación de la Biblia requiere tener presente una cuestión fundamental: texto y

contexto.

Los textos bíblicos fueron escritos en épocas, culturas y sociedades muy diferentes de las

actuales. Por eso, comprenderlos exige considerar quién los escribió, a quiénes estaban

dirigidos, cuáles eran sus circunstancias históricas y qué género literario utilizaron.

En la interpretación también pueden influir la formación cultural y académica, la edad, la

experiencia personal, las tradiciones religiosas y las ideas previas del lector.

Por ello, leer la Biblia no debería limitarse a extraer frases aisladas. Es necesario conocer el

contexto para comprender mejor el significado de los textos.

En sus páginas encontramos narraciones históricas y religiosas, leyes, poemas, himnos,

proverbios, discursos, parábolas, profecías y cartas. Cada género debe ser interpretado de

acuerdo.

El Antiguo Testamento expresa, en gran medida, la experiencia histórica y religiosa del pueblo

de Israel y su comprensión de Dios

En el libro del Génesis encontramos relatos fundamentales sobre la creación, los orígenes de la

humanidad y la relación entre Dios y el ser humano. Más que un tratado científico sobre el

origen del universo, sus primeros capítulos utilizan un lenguaje religioso y literario para

proclamar la grandeza de Dios como creador.

 

Los libros del Antiguo Testamento fueron surgiendo y recopilándose a lo largo de un extenso

período. Algunos de sus materiales reflejan tradiciones muy antiguas, mientras que otros

fueron redactados, editados y reunidos posteriormente.

Un acontecimiento fundamental en la historia bíblica fue la Septuaginta, antigua traducción

griega de las escrituras hebreas.

Su importancia fue enorme porque permitió que las Escrituras fueran conocidas por

comunidades judías de habla griega y, posteriormente, tuvo una influencia considerable en el

cristianismo primitivo. Con el paso del tiempo, las Escrituras también fueron traducidas a otras

lenguas, entre ellas el latín, el copto y el siriaco

En el siglo IV Jerónimo, ayudado por Paula de Roma, realizó una importante traducción latina

de la Biblia que llegó a conocerse como la Vulgata y que tuvo una enorme influencia en la

Iglesia occidental durante siglos.

La Biblia fue impresa por primera vez en el año 1454 d.C. por Johannes Gutenberg,

Casiodoro de Reina publicó en Basilea, en 1569 la primera traducción completa de la Biblia al

español, conocida como la Biblia del Oso.

La Biblia continuó multiplicándose mediante nuevas traducciones y ediciones. Hoy es una de

las obras más traducidas, publicadas y leídas de la historia.

La Biblia ha llegado hasta nosotros gracias al trabajo de innumerables generaciones de

personas que copiaron manuscritos, preservaron textos, estudiaron lenguas antiguas y

realizaron traducciones.

En ella se encuentran preguntas que siguen acompañando al ser humano: ¿Quiénes somos?

¿De dónde venimos? ¿Cuál es nuestra relación con Dios? ¿Qué significa amar al prójimo? ¿Qué

es la justicia? ¿cómo debemos vivir? . Preguntas antiguas. Pero que continúan siendo actuales.

En República Dominicana, la Biblia ocupa además un lugar simbólico de particular importancia.

En el centro del Escudo Nacional aparece una Biblia abierta, acompañada por una cruz.

Muchos dominicanos se enorgullecen, con razón, de destacar la presencia de la Biblia en

nuestro Escudo.

Pero esa imagen también puede conducirnos a una reflexión más profunda:¿De qué sirve que

la Biblia esté abierta en nuestro Escudo Nacional si permanece cerrada en nuestras vidas.

Más importante que exhibirla como símbolo es vivir los valores que proclama: justicia,

solidaridad, respeto, honestidad, amor al prójimo, dignidad humana y compromiso con el bien

común.

La verdadera importancia de la Biblia no está únicamente en el lugar que ocupa en un libro, en

una iglesia o en nuestro Escudo Nacional.

Está en la capacidad que tengamos de convertir sus enseñanzas en conductas.

Ojalá que la Palabra de Dios no solo esté abierta en el centro de nuestro Escudo Nacional, sino

también en el corazón y en la vida de cada dominicano.

sábado, 29 de agosto de 2026

Alianza Cibaeña: 142 años construyendo Patria

 Alianza Cibaeña: 142 años construyendo Patria

Por Carlos Checo Estrella

Durante 142 años, la Sociedad Cultural Alianza Cibaeña ha sido un faro de luz intelectual, un espacio de encuentro, diálogo y reflexión, dedicado a divulgar el pensamiento, promover el debate y acercar el conocimiento a la ciudadanía. Su trayectoria la ha convertido en un referente cultural e intelectual de Santiago y de toda la región del Cibao.

Nacida el 22 de agosto de 1884, la Alianza Cibaeña surgió con una visión muy avanzada para su época: fomentar la instrucción pública, cultivar el conocimiento, promover la lectura y contribuir a la formación intelectual y moral de la ciudadanía.

Su creación estuvo vinculada al interés de Eugenio Deschamps por establecer una entidad capaz de elevar el nivel cultural de quienes, por sus condiciones económicas y sociales, estaban alejados de las posibilidades de acceder al conocimiento. 

Junto a Onofre de Lora, Miguel Gelabert e Inocencio Fernández, impulsó una institución concebida como un espacio democrático, abierto especialmente a obreros y sectores humildes que permanecían marginados de los círculos culturales y educativos reservados a las élites.

Desde sus orígenes, la Alianza Cibaeña entendió que el acceso a los libros, la educación y las ideas constituía una herramienta fundamental para construir una ciudadanía libre, consciente y comprometida con el destino de la nación.

La permanencia de sus ideales durante casi siglo y medio constituye uno de sus mayores méritos. En 2024, la institución fue declarada por el Consejo de Regidores de Santiago, Patrimonio Cultural de Santiago, reconocimiento que confirma la trascendencia de sus aportes a la vida cultural, educativa e intelectual de la ciudad y del Cibao.

A lo largo de estos 142 años, su Salón de Actos ha sido escenario de conferencias, debates, encuentros, presentaciones artísticas y numerosas actividades que han contribuido a dinamizar la vida cultural santiaguesa.

Su biblioteca constituye, igualmente, uno de sus principales legados. La existencia de una amplia sala de lectura y de una colección bibliográfica que abarca diversos campos del saber ha permitido que estudiantes, investigadores y ciudadanos encuentren allí un espacio apropiado para el estudio, la lectura y la búsqueda del conocimiento.

La institución también ha desarrollado programas de animación sociocultural orientados a promover el arte y la cultura mediante cursos, talleres, seminarios, conferencias, recitales, conciertos y publicaciones. A esto se suma su labor de reconocer y distinguir a personas e instituciones destacadas en los ámbitos académico, artístico, científico y cultural.

Los objetivos de la Sociedad Cultural Alianza Cibaeña mantienen plena vigencia: difundir la cultura en todas sus manifestaciones; preservar una biblioteca pública; desarrollar programas de formación cultural y científica, y reconocer a quienes realizan aportes significativos al conocimiento y a la cultura.

Esta misión adquiere especial importancia en una sociedad donde las desigualdades económicas todavía condicionan el acceso a la educación y a los bienes culturales.

Por eso, la Alianza Cibaeña representa una concepción de la cultura como derecho y como instrumento de transformación social. Su historia demuestra que una biblioteca, una sala de lectura, una conferencia o un espacio para el debate pueden tener una enorme incidencia en la formación de ciudadanos y en el fortalecimiento de la democracia.

La Alianza Cibaeña ha tenido la extraordinaria capacidad de sobrevivir a diferentes épocas, crisis políticas, transformaciones sociales y dificultades económicas. Sin embargo, esa capacidad de resistencia no debe confundirse con la ausencia de necesidades.

Una institución centenaria que presta servicios culturales, mantiene una biblioteca, conserva un patrimonio histórico y desarrolla actividades educativas necesita condiciones económicas que garanticen su permanencia.

La sostenibilidad económica debe convertirse, por tanto, en una prioridad para asegurar el futuro de la Alianza Cibaeña. Se trata de garantizar la continuidad de un proyecto cultural que pertenece a Santiago y que, por su trayectoria, forma parte del patrimonio intelectual de la República Dominicana.

El Estado, el sector privado, las instituciones académicas, las organizaciones culturales y la propia sociedad santiagués tienen razones suficientes para contribuir a su fortalecimiento. 

La cultura no puede depender exclusivamente de la buena voluntad de quienes administran las instituciones ni de esfuerzos económicos limitados.

La verdadera grandeza de la Alianza Cibaeña está en que su misión continúa siendo necesaria. En tiempos de cambios tecnológicos, desinformación y debilitamiento de los espacios de diálogo, la existencia de instituciones dedicadas al conocimiento, la lectura, el pensamiento crítico y la cultura adquiere todavía mayor importancia.

Preservar la Alianza Cibaeña es defender una institución que puede seguir desempeñando un papel fundamental en el presente y en el futuro.

Ciento cuarenta y dos años después de su fundación, aquella idea de Eugenio Deschamps y sus compañeros mantiene intacta su vigencia: el conocimiento debe estar al alcance de todos y la cultura debe servir para formar ciudadanos más libres, conscientes y comprometidos con su sociedad

La Alianza Cibaeña ha sido un faro durante 142 años. 

El desafío ahora es garantizar que esa luz no se apague y que pueda continuar iluminando a las nuevas generaciones de Santiago, del Cibao y de toda República Dominicana.


domingo, 23 de agosto de 2026

Mejorar el riego para ampliar frontera agrícola

 

Por Ing. Carlos Checo Estrella

El agua es un insumo fundamental para la producción agrícola y desempeña un rol importante en la seguridad alimentaria.

 Está comprobado que el riego controlado genera mejores cosechas. Un riego adecuado aporta la cantidad de agua necesaria en el momento en el que el cultivo la demanda.

 La productividad de los terrenos bajo riego es tres veces superior que la agricultura en secano. Cuando el riego es tecnificado la productividad es cinco veces superior.

 El riego comenzó aproximadamente en el año 6,000 a.C. en Egipto y Mesopotamia. El primer gran proyecto de irrigación tuvo lugar en Egipto, alrededor del 3,100 a.C. con la construcción de presas y canales para desviar las aguas de la inundación del Nilo hacia un lago artificial llamado Moeris. Canales similares también existían en la América precolombina, Siria, China e India.

 El desarrollo del riego en la República Dominicana comenzó a finales del siglo XIX con la construcción de los canales de Juan Caballero, Luis Bogaert y Santana, y el proyecto Manzanillo.

El 8 de abril de 1965, se creó la Secretaría de Estado de Recursos Hidráulicos, fusionando la Dirección General de Riego de la Secretaría de Estado de Agricultura y la Comisión Nacional de Irrigación, Fuerza y Control de Ríos (CONAIF).

 El 8 de septiembre se promulgó la Ley N.º 6 de 1965, que creó el INDRHI, como máxima autoridad nacional sobre las aguas del país, con prerrogativas de controlar y regular el uso de las aguas (artículo 4 de Ley N.º 6 de 1965).

 La Red Hidrográfica Nacional está constituida por 97 ríos que desembocan en el mar, 556 afluentes que se unen a los anteriores, denominados afluentes secundarios y 1,197 afluentes terciarios, cuyas aguas nutren a los secundarios.

 La gestión del agua en la República Dominicana necesita un nuevo enfoque que ayude a enfrentar los retos del presente, con una proyección al mediano y largo plazo.

 La falta de mantenimiento de la infraestructura existente y el uso irracional del agua, así como la prevalencia de sistemas tradicionales de riego con baja eficiencia, imposibilitan un mejor aprovechamiento de las potencialidades de este bien.

República Dominicana en términos del balance hídrico climático, tiene una posición privilegiada, ya que la cantidad de agua aportada por las lluvias en nuestro país supera por mucho, a la media mundial, sin embargo, la distribución geográfica y estacional de las aguas no es homogénea en el territorio nacional.

 Uno de los retos más importantes es la definición de una política de gestión del agua a largo plazo en la que se integren las necesidades presentes y futuras, y sean integradas en un plan hidrológico nacional con un enfoque real de gestión integrada de recursos hídricos, a fin de garantizar disponibilidad de agua y su gestión sostenible. Ha de ser un compromiso del Estado disponer de agua en calidad y cantidad adecuada y que ello constituya una responsabilidad inmediata.

 Solo el10% de los terrenos cultivados tienen riego tecnificado, por lo que es necesario un salto hacia un modelo de gestión en el cual se dé prioridad a la inversión no solo en infraestructura, sino en tecnificación educación y conservación.

 Las necesidades del sector riego se relacionan con la mejora de la eficiencia, la productividad y los aspectos organizativos.

 Expertos señalan que se deben buscar soluciones en el uso de mejores tecnologías para el funcionamiento eficiente de los sistemas de riego y promover los medios adecuados de ayuda financiera para que puedan ser adoptados por los usuarios, en general, propiciar políticas sostenibles que garanticen la disponibilidad futura del recurso agua para todos los usos y para todos los que la requieran.

 Actualmente, el país cuenta con 2,854.2 kilómetros de canales de riego, beneficiando a un total de 4,969,117 tareas de tierra.

 El 80% el agua aprovechable en República Dominicana, se usa en agricultura, de la cual se desperdicia un 70% debido a que los sistemas de riego tienen un nivel de eficiencia muy bajo.

 La inversión en sistema de riego tecnificados es un elemento fundamental para la ampliación y mejora de la infraestructura existente y consecuentemente, para elevar la productividad del sector agropecuario.

 Se debe trabajar en reducir los impactos negativos a los suelos agrícolas, como erosión y salinización, lo que disminuye la productividad de las tierras; mejorar la eficiencia, buscar soluciones en el uso de tecnologías y técnicas avanzadas.

 La protección, conservación, restauración de las cuencas hidrográficas y desarrollar un plan de restauración de ríos, constituyen acciones básicas para mantener el ciclo del agua y mitigar los efectos del cambio climático.

jueves, 20 de agosto de 2026

Democracia e institucionalidad: bases del desarrollo simétrico

 

Democracia e institucionalidad: bases del desarrollo simétrico

Carlos checo Estrella

Transcurrido ya un cuarto del siglo XXI, República Dominicana continúa enfrentando problemas estructurales que limitan sus posibilidades de alcanzar un desarrollo verdaderamente inclusivo.

La pobreza, la desigualdad social y territorial y la distribución inequitativa de las oportunidades siguen siendo expresiones de una debilidad institucional que el país no ha logrado superar plenamente.

A 62 años del final de la dictadura, continúa pendiente la tarea histórica de consolidar plenamente la democracia, fortalecer el Estado de derecho y construir instituciones capaces de hacer que la ley prevalezca de manera constante por encima de intereses particulares, coyunturales o de turno.

Una democracia se consolida cuando las instituciones funcionan, cuando las leyes se cumplen, cuando los ciudadanos tienen garantizados sus derechos y cuando el Estado actúa para procurar el bien común.

La debilidad institucional tiene consecuencias concretas sobre la vida de la población. Una sociedad que no logra acumular el capital humano necesario para crecer con equidad termina reproduciendo sus propias desigualdades.

Persisten carencias que demandan políticas públicas eficaces y sostenidas: alimentación adecuada, acceso al agua potable, suministro confiable de electricidad, viviendas dignas, educación de calidad, salud integral, seguridad ciudadana, empleo y protección social.

Factores estructurales y políticas públicas equivocadas continúan dificultando que República Dominicana pueda superar con mayor rapidez sus vulnerabilidades y convertir el crecimiento económico en bienestar general.

En las últimas décadas, el país ha avanzado en la construcción de un marco jurídico destinado a orientar la acción del Estado hacia el desarrollo. La Constitución de 2010, la creación del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (inexplicablemente abolido), la Estrategia Nacional de Desarrollo y la legislación ambiental constituyen instrumentos fundamentales para ordenar las políticas públicas y establecer responsabilidades institucionales.

La Constitución de 2010 dio un paso trascendental al definir a República Dominicana como un Estado Social y Democrático de Derecho.

El Estado Social y Democrático de Derecho coloca la dignidad humana en el centro de la acción pública.

Obliga a los poderes públicos a proteger los derechos fundamentales, promover la igualdad real, garantizar el acceso a servicios esenciales y someter el ejercicio del poder a la Constitución y las leyes.

El Estado no puede limitarse a garantizar libertades formales mientras grandes sectores de la población carecen de las condiciones materiales indispensables para ejercerlas plenamente. La democracia política pierde contenido cuando la desigualdad económica y social restringe las posibilidades reales de participación y progreso.

De ahí que gobernar bajo un Estado Social y Democrático de Derecho implique asumir responsabilidades concretas frente a la pobreza, la exclusión y la marginalidad.

Las sociedades que alcanzan mayores niveles de prosperidad son aquellas que construyen instituciones inclusivas, que permiten a la mayoría participar en la economía y en la vida política, acceder a oportunidades y desarrollar sus capacidades. Por el contrario, las instituciones extractivas concentran el poder y la riqueza en manos de unos pocos, restringen las oportunidades de las mayorías y terminan reproduciendo ciclos de pobreza, exclusión y estancamiento.

La existencia de instituciones extractivas resulta incompatible con el propósito constitucional de construir un Estado Social y Democrático de Derecho.

Por eso es imperativo establecer mecanismos efectivos de responsabilidad institucional dentro del gobierno y orientar el gasto público hacia la satisfacción material de los derechos sociales: vivienda, educación, salud, trabajo, seguridad social y otros derechos fundamentales.

El presupuesto público debe ser una herramienta de desarrollo humano y de reducción de las desigualdades.

El crecimiento económico sostenido y la elevación del nivel de vida de los ciudadanos requieren instituciones sólidas, transparentes e inclusivas.

No puede existir desarrollo equilibrado si unas regiones concentran oportunidades mientras otras permanecen rezagadas. La inequidad territorial es también una forma de desigualdad social.

Por ello resulta indispensable mejorar la asignación de recursos públicos hacia las comunidades y regiones con mayores necesidades, para fortalecer las capacidades locales y crear las condiciones para que el desarrollo no se concentre exclusivamente en determinados territorios.

La Estrategia Nacional de Desarrollo constituye uno de los principales instrumentos de planificación del país. Define una visión de nación orientada hacia el año 2030 y plantea objetivos vinculados con la prosperidad, la democracia participativa, la justicia social, la institucionalidad y el desarrollo sostenible.

Resulta difícil comprender que, teniendo el país un instrumento de esta naturaleza, muchas decisiones públicas continúen respondiendo a la improvisación, a la coyuntura política o a intereses particulares.

La planificación debe convertirse en política de Estado.

No hay razón para seguir desconociendo el valor de la Estrategia Nacional de Desarrollo como instrumento para orientar las decisiones nacionales hacia el bienestar colectivo.

República Dominicana necesita transformar su modelo de desarrollo para hacerlo más incluyente, generador de igualdad de oportunidades y respetuoso del medio ambiente.

Gobernar debe ser un acto consciente de servicio público.

El ejercicio del poder debe estar orientado a construir bienestar, fortalecer las instituciones y reducir las asimetrías existentes entre ciudadanos, comunidades y regiones. Fortalecerlas significa cumplir la Constitución y las leyes; hacer funcionar las instituciones; garantizar derechos; combatir la corrupción y la impunidad; planificar el desarrollo; utilizar responsablemente los recursos públicos y gobernar para el bienestar general.

República Dominicana tiene ante sí el desafío de convertir el crecimiento económico en desarrollo humano, y el desarrollo e bienestar compartido.

Para lograrlo, debemos corregir las asimetrías, enfrentar decididamente la pobreza y la desigualdad y construir instituciones que amplíen, y no restrinjan, las oportunidades.

El país necesita instituciones que funcionen, una democracia que se profundice y políticas públicas que coloquen a las personas en el centro de las decisiones.

Porque, en definitiva, la institucionalidad y la democracia no son fines separados del desarrollo: son las bases sobre las cuales puede construirse un desarrollo verdaderamente simétrico, inclusivo y sostenible

 

miércoles, 5 de agosto de 2026

Árboles, escudo natural que nos libra del calor

Árboles, escudo natural que nos libra del calor 

Por Carlos Checo Estella

Las comunidades han levantado la voz de alarma ante la tala indiscriminada de árboles que se registra en distintos puntos de la República Dominicana. El más reciente episodio ocurre en el sector Jardines del Norte, en el Distrito Nacional, donde residentes rechazan la eliminación de más de 10 mil metros cuadrados de área verde para ampliar la avenida Los Próceres, frente al Jardín Botánico Nacional.

Las ciudades enfrentan cada vez con mayor intensidad los efectos de la contaminación atmosférica, las islas de calor y la pérdida de biodiversidad. Esta realidad obliga a las autoridades a desarrollar políticas eficaces de mitigación y adaptación que mejoren la calidad del aire, protejan la salud pública y preserven el patrimonio natural.

El Distrito Nacional experimenta un preocupante retroceso de sus áreas verdes. Con una extensión de 91.58 kilómetros cuadrados y una población superior al millón de habitantes, el déficit de árboles se ha agravado por el acelerado crecimiento urbano y la expansión vertical de la ciudad. Las viviendas con patios y jardines han sido sustituidas por edificios de apartamentos y grandes desarrollos inmobiliarios, reduciendo significativamente la cobertura vegetal.

Aunque existe una normativa municipal que regula el arbolado urbano, prohíbe la tala indiscriminada y exige permisos para la poda y el corte de árboles, la realidad demuestra que su aplicación ha sido insuficiente.

En las últimas décadas, la expansión de las edificaciones en el Gran Santo Domingo ha reducido considerablemente los espacios naturales disponibles.

Diversos estudios estiman que la cobertura arbórea del Distrito Nacional ronda apenas el 15 % de su territorio, muy por debajo de los niveles recomendados para ciudades con bosques urbanos saludables. Una ciudad sostenible debe aspirar a una cobertura de al menos 30% de masa arbórea en cada barrio.

Esta situación incrementa las temperaturas, disminuye la calidad ambiental y afecta directamente la salud y el bienestar de la población.

Especialistas en silvicultura urbana, como Cecil Konijnendijk, promueven la conocida regla 3-30-300: que desde cada vivienda se pueda observar al menos tres árboles, que los barrios cuenten con un mínimo de 30 % de cobertura arbórea y que toda persona tenga acceso, a menos de 300 metros de su hogar, a un parque o espacio verde de calidad.

La distribución del arbolado en Santo Domingo, además, es profundamente desigual. Mientras algunos sectores disfrutan de calles arboladas y parques bien conservados, otros sobreviven prácticamente sin sombra ni espacios públicos verdes, profundizando las desigualdades ambientales.

En 2021, la Alcaldía del Distrito Nacional, junto con el Ministerio de Medio Ambiente, el Jardín Botánico Nacional, INTEC, Grupo Jaragua, y otras instituciones, lanzó el Plan de Arbolado Urbano "Siembra tu Ciudad", con el propósito de fortalecer la infraestructura verde de la capital.

Durante su presentación se proclamó la aspiración de construir una ciudad con un ambiente sano, espacios verdes seguros y una gestión compartida entre las instituciones públicas, el sector privado y la ciudadanía.

Sin embargo, la realidad demuestra que los resultados han sido limitados. Basta observar la pequeña área protegida del sector Palma Real, hoy convertida en un espacio degradado, invadido por escombros, basura y afectado por quemas provocadas. Las denuncias dirigidas a autoridades municipales, instituciones ambientales, universidades, partidos políticos y regidores no han logrado detener su deterioro.

Ese abandono refleja una problemática nacional. Los ayuntamientos, responsables de proteger y administrar el arbolado urbano, no están cumpliendo plenamente con su obligación de conservar este patrimonio ambiental, indispensable para regular la temperatura, mejorar la calidad del aire, proteger la biodiversidad y garantizar una mejor calidad de vida.

El calor que hoy soportan nuestras ciudades tiene una explicación sencilla: faltan árboles. Cada árbol talado representa menos sombra. Menos agua, menos diversidad y más calor para todos.

La débil institucionalidad y una visión patrimonialista del poder continúan atentando contra la seguridad ambiental y el desarrollo sostenible del país.

República Dominicana necesita que la Constitución, las leyes ambientales y los planes de ordenamiento territorial dejen de ser simples declaraciones y se conviertan en acciones concretas.

Proteger los árboles no es un lujo paisajístico. Es una obligación con la salud pública, con las futuras generaciones y con el derecho de todos los dominicanos a vivir en ciudades más frescas, saludables y resilientes