Alianza Cibaeña: 142 años construyendo Patria
Por Carlos Checo Estrella
Durante 142 años, la Sociedad Cultural Alianza Cibaeña ha sido un faro de luz intelectual, un espacio de encuentro, diálogo y reflexión, dedicado a divulgar el pensamiento, promover el debate y acercar el conocimiento a la ciudadanía. Su trayectoria la ha convertido en un referente cultural e intelectual de Santiago y de toda la región del Cibao.
Nacida el 22 de agosto de 1884, la Alianza Cibaeña surgió con una visión muy avanzada para su época: fomentar la instrucción pública, cultivar el conocimiento, promover la lectura y contribuir a la formación intelectual y moral de la ciudadanía.
Su creación estuvo vinculada al interés de Eugenio Deschamps por establecer una entidad capaz de elevar el nivel cultural de quienes, por sus condiciones económicas y sociales, estaban alejados de las posibilidades de acceder al conocimiento.
Junto a Onofre de Lora, Miguel Gelabert e Inocencio Fernández, impulsó una institución concebida como un espacio democrático, abierto especialmente a obreros y sectores humildes que permanecían marginados de los círculos culturales y educativos reservados a las élites.
Desde sus orígenes, la Alianza Cibaeña entendió que el acceso a los libros, la educación y las ideas constituía una herramienta fundamental para construir una ciudadanía libre, consciente y comprometida con el destino de la nación.
La permanencia de sus ideales durante casi siglo y medio constituye uno de sus mayores méritos. En 2024, la institución fue declarada por el Consejo de Regidores de Santiago, Patrimonio Cultural de Santiago, reconocimiento que confirma la trascendencia de sus aportes a la vida cultural, educativa e intelectual de la ciudad y del Cibao.
A lo largo de estos 142 años, su Salón de Actos ha sido escenario de conferencias, debates, encuentros, presentaciones artísticas y numerosas actividades que han contribuido a dinamizar la vida cultural santiaguesa.
Su biblioteca constituye, igualmente, uno de sus principales legados. La existencia de una amplia sala de lectura y de una colección bibliográfica que abarca diversos campos del saber ha permitido que estudiantes, investigadores y ciudadanos encuentren allí un espacio apropiado para el estudio, la lectura y la búsqueda del conocimiento.
La institución también ha desarrollado programas de animación sociocultural orientados a promover el arte y la cultura mediante cursos, talleres, seminarios, conferencias, recitales, conciertos y publicaciones. A esto se suma su labor de reconocer y distinguir a personas e instituciones destacadas en los ámbitos académico, artístico, científico y cultural.
Los objetivos de la Sociedad Cultural Alianza Cibaeña mantienen plena vigencia: difundir la cultura en todas sus manifestaciones; preservar una biblioteca pública; desarrollar programas de formación cultural y científica, y reconocer a quienes realizan aportes significativos al conocimiento y a la cultura.
Esta misión adquiere especial importancia en una sociedad donde las desigualdades económicas todavía condicionan el acceso a la educación y a los bienes culturales.
Por eso, la Alianza Cibaeña representa una concepción de la cultura como derecho y como instrumento de transformación social. Su historia demuestra que una biblioteca, una sala de lectura, una conferencia o un espacio para el debate pueden tener una enorme incidencia en la formación de ciudadanos y en el fortalecimiento de la democracia.
La Alianza Cibaeña ha tenido la extraordinaria capacidad de sobrevivir a diferentes épocas, crisis políticas, transformaciones sociales y dificultades económicas. Sin embargo, esa capacidad de resistencia no debe confundirse con la ausencia de necesidades.
Una institución centenaria que presta servicios culturales, mantiene una biblioteca, conserva un patrimonio histórico y desarrolla actividades educativas necesita condiciones económicas que garanticen su permanencia.
La sostenibilidad económica debe convertirse, por tanto, en una prioridad para asegurar el futuro de la Alianza Cibaeña. Se trata de garantizar la continuidad de un proyecto cultural que pertenece a Santiago y que, por su trayectoria, forma parte del patrimonio intelectual de la República Dominicana.
El Estado, el sector privado, las instituciones académicas, las organizaciones culturales y la propia sociedad santiagués tienen razones suficientes para contribuir a su fortalecimiento.
La cultura no puede depender exclusivamente de la buena voluntad de quienes administran las instituciones ni de esfuerzos económicos limitados.
La verdadera grandeza de la Alianza Cibaeña está en que su misión continúa siendo necesaria. En tiempos de cambios tecnológicos, desinformación y debilitamiento de los espacios de diálogo, la existencia de instituciones dedicadas al conocimiento, la lectura, el pensamiento crítico y la cultura adquiere todavía mayor importancia.
Preservar la Alianza Cibaeña es defender una institución que puede seguir desempeñando un papel fundamental en el presente y en el futuro.
Ciento cuarenta y dos años después de su fundación, aquella idea de Eugenio Deschamps y sus compañeros mantiene intacta su vigencia: el conocimiento debe estar al alcance de todos y la cultura debe servir para formar ciudadanos más libres, conscientes y comprometidos con su sociedad
La Alianza Cibaeña ha sido un faro durante 142 años.
El desafío ahora es garantizar que esa luz no se apague y que pueda continuar iluminando a las nuevas generaciones de Santiago, del Cibao y de toda República Dominicana.