Economía solidaria para fortalecer
las comunidades
Carlos Checo Estrella
El cooperativismo es un movimiento social
basado en una doctrina, principios y valores que promueve la cooperación de sus
miembros en el ámbito económico y social, como un medio para lograr que sus
asociados obtengan mayores beneficios para satisfacer sus necesidades.
Destaca la primacía de las personas
y el fin social sobre el capital en la distribución y el uso de los excedentes
o los beneficios, así como de los activos.
Como modelo de economía social y
solidaria, en lugar de buscar maximizar las ganancias, el objetivo principal de
una cooperativa es mejorar la calidad de vida de sus miembros y de la
comunidad en general.
El cooperativismo es una
alternativa viable para asegurar acceso de millares de personas empobrecidas y
sus familias, a medios de producción, generación y distribución de
riquezas con mayor equidad
Entre los principios cooperativos
se encuentran:
Membresía voluntaria y abierta, control
democrático de los miembros, participación económica de los miembros, autonomía
e independencia, educación, formación e información, cooperación entre
cooperativas, preocupación por la comunidad.
Una cooperativa es una «asociación
autónoma de personas unidas voluntariamente para satisfacer sus necesidades y
aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes a través de una empresa
de propiedad conjunta y controlada.
Las cooperativas surgen a partir de
la década de 1840, cuando después de perder sus empleos a causa de la
industrialización, un grupo de obreros creó la Sociedad de Socios Equitativos
de Rochdale. Uniendo sus recursos abrieron una tienda que proporcionaba los
bienes que todos necesitaban, pero que no podían pagar por sí solos.
La idea del cooperativismo en
República Dominicana comenzó a mediados de 1946, y estuvo a cargo de
sacerdotes de la orden Scarboro, organizándose la primera cooperativa de
ahorros y crédito en Manoguayabo por el padre Alfonso Chafe, luego el también
padre Santiago Walsh, párroco de Bayaguana, organizó otra cooperativa.
Esta primera parte del
cooperativismo dominicano culmina con la organización de la Federación de
Cooperativas de Ahorro y Crédito (FEDOCOOP) el primero de agosto del
1949
En Asamblea celebrada 1 de agosto
del 1949, en el Salón Parroquial de la Iglesia San Juan Bosco, con la
asistencia de 25 delegados de 8 cooperativas, por todo el país.
Las primeras cooperativas fueron
constituías sin personería jurídica. Fue en octubre del año 1952 cuando se
promulga la primera Ley No. 3431 sobre asuntos cooperativos, de inmediato las
instituciones constituidas tramitaron su incorporación, obteniendo las
cooperativas los primeros reconocimientos legal, mediante el decreto No. 9616
de diciembre de 1954 como también la Federación, obtuvo su
reconocimiento jurídico e el mismo decreto.
En este período suceden dos hechos
importantes: La aparición del Estado en el Cooperativismo Dominicano, con la
creación del Instituto de Desarrollo y Crédito Cooperativo (IDECOOP), el cual
surge en el período constitucional del 1963.
Los principios cooperativos son
pautas por las cuales las cooperativas ponen en práctica sus valores.
Las cooperativas se basan en los
valores de autoayuda, responsabilidad propia, democracia, igualdad, equidad y solidaridad.
Creen en los valores éticos de
honestidad, apertura, responsabilidad social y cuidado de los demás.
Otras características importantes
son: la educación y formación continua de los miembros, membresía voluntaria y
abierta, control democrático de los miembros, participación económica de los
miembros, Autonomía e independencia, educación, capacitación e información, cooperación
entre cooperativas, preocupación por la comunidad
Uno de los retos del sector
cooperativo dominicano para ganar mayor fe pública y reforzar su reputación, es
asumir a cabalidad la filosofía del modelo económico social y solidario.
Garantizar una gestión diáfana,
efectiva y eficiente.
Fortalecer la educación para
generar conciencia en los asociados a cerca de sus deberes y derechos.
Cimentando los valores asociativos por encima del interés particular,
incentivando el trabajo por el bien común.
Es primordial incluir un programa
de educación cooperativa: la filosofía y los principios en los que se basa el
cooperativismo, los valores que rigen las acciones de esas entidades, el
espíritu de la cooperación y la ayuda mutua, la solidaridad; y sobre las
conveniencias y el potencial de las empresas de propiedad conjunta y sin ánimo
de lucro, que son las cooperativas, en el mejoramiento de las actividades
económicas la vida de la gente.
Conocer sus deberes y derechos los asociados
pueden contribuir de mejor manera al buen desempeño de las entidad
Evitar vicios como los conflictos
de intereses, las malas prácticas con el fin de fortalecer la percepción
positivas en la gente y comunidades.
Es necesario fortalecer el
compromiso con los valores, principios y ética del movimiento: solidaridad, democracia, igualdad, equidad y
responsabilidad social.
“La institución cooperativa no es
un fin en sí misma; es más bien un medio en virtud del cual, todos y cada uno,
podemos llegar a ser económicamente más fuertes, socialmente más competitivos y
cívicamente más ilustrados” José Luis del Arco.