miércoles, 4 de febrero de 2026

Economía solidaria para fortalecer las comunidades

 

Economía solidaria para fortalecer las comunidades

Carlos Checo Estrella

El cooperativismo es un movimiento social basado en una doctrina, principios y valores que promueve la cooperación de sus miembros en el ámbito económico y social, como un medio para lograr que sus asociados obtengan mayores beneficios para satisfacer sus necesidades.

Destaca la primacía de las personas y el fin social sobre el capital en la distribución y el uso de los excedentes o los beneficios, así como de los activos.

Como modelo de economía social y solidaria, en lugar de buscar maximizar las ganancias, el objetivo principal de una cooperativa es mejorar la calidad de vida de sus miembros y de la comunidad en general.

El cooperativismo es una alternativa viable para asegurar acceso de millares de personas empobrecidas y sus familias, a medios de producción, generación y distribución de riquezas con mayor equidad

Entre los principios cooperativos se encuentran:

Membresía voluntaria y abierta, control democrático de los miembros, participación económica de los miembros, autonomía e independencia, educación, formación e información, cooperación entre cooperativas, preocupación por la comunidad.

Una cooperativa es una «asociación autónoma de personas unidas voluntariamente para satisfacer sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes a través de una empresa de propiedad conjunta y controlada.

Las cooperativas surgen a partir de la década de 1840, cuando después de perder sus empleos a causa de la industrialización, un grupo de obreros creó la Sociedad de Socios Equitativos de Rochdale. Uniendo sus recursos abrieron una tienda que proporcionaba los bienes que todos necesitaban, pero que no podían pagar por sí solos.

La idea del cooperativismo en República Dominicana comenzó a mediados de 1946, y estuvo a cargo de sacerdotes de la orden Scarboro, organizándose la primera cooperativa de ahorros y crédito en Manoguayabo por el padre Alfonso Chafe, luego el también padre Santiago Walsh, párroco de Bayaguana, organizó otra cooperativa.

Esta primera parte del cooperativismo dominicano culmina con la organización de la Federación de Cooperativas de Ahorro y Crédito (FEDOCOOP) el primero de agosto del 1949  

En Asamblea celebrada 1 de agosto del 1949, en el Salón Parroquial de la Iglesia San Juan Bosco, con la asistencia de 25 delegados de 8 cooperativas, por todo el país. 

Las primeras cooperativas fueron constituías sin personería jurídica. Fue en octubre del año 1952 cuando se promulga la primera Ley No. 3431 sobre asuntos cooperativos, de inmediato las instituciones constituidas tramitaron su incorporación, obteniendo las cooperativas los primeros reconocimientos legal, mediante el decreto No. 9616 de diciembre de 1954 como también la Federación, obtuvo su reconocimiento jurídico e el mismo decreto.

En este período suceden dos hechos importantes: La aparición del Estado en el Cooperativismo Dominicano, con la creación del Instituto de Desarrollo y Crédito Cooperativo (IDECOOP), el cual surge en el período constitucional del 1963.

Los principios cooperativos son pautas por las cuales las cooperativas ponen en práctica sus valores.

Las cooperativas se basan en los valores de autoayuda, responsabilidad propia, democracia, igualdad, equidad y solidaridad.

Creen en los valores éticos de honestidad, apertura, responsabilidad social y cuidado de los demás.

Otras características importantes son: la educación y formación continua de los miembros, membresía voluntaria y abierta, control democrático de los miembros, participación económica de los miembros, Autonomía e independencia, educación, capacitación e información, cooperación entre cooperativas, preocupación por la comunidad

Uno de los retos del sector cooperativo dominicano para ganar mayor fe pública y reforzar su reputación, es asumir a cabalidad la filosofía del modelo económico social y solidario.

Garantizar una gestión diáfana, efectiva y eficiente.

Fortalecer la educación para generar conciencia en los asociados a cerca de sus deberes y derechos. Cimentando los valores asociativos por encima del interés particular, incentivando el trabajo por el bien común.

Es primordial incluir un programa de educación cooperativa: la filosofía y los principios en los que se basa el cooperativismo, los valores que rigen las acciones de esas entidades, el espíritu de la cooperación y la ayuda mutua, la solidaridad; y sobre las conveniencias y el potencial de las empresas de propiedad conjunta y sin ánimo de lucro, que son las cooperativas, en el mejoramiento de las actividades económicas la vida de la gente.

 Conocer sus deberes y derechos los asociados pueden contribuir de mejor manera al buen desempeño de las entidad  

Evitar vicios como los conflictos de intereses, las malas prácticas con el fin de fortalecer la percepción positivas en la gente y comunidades.

Es necesario fortalecer el compromiso con los valores, principios y ética del movimiento:  solidaridad, democracia, igualdad, equidad y responsabilidad social.

“La institución cooperativa no es un fin en sí misma; es más bien un medio en virtud del cual, todos y cada uno, podemos llegar a ser económicamente más fuertes, socialmente más competitivos y cívicamente más ilustrados” José Luis del Arco.

 

miércoles, 21 de enero de 2026

Educación Ambiental, Materia pendiente en República Dominicana

 Educación Ambiental, Materia pendiente en República Dominicana

Carlos Checo Estrella

La vida humana se desarrolla en el medioambiente, y sus componentes inertes como el suelo, el agua, el clima, el aire; así como por la flora y fauna y otros organismos tales como hongos, microorganismos y elementos creados por la humanidad.

Destruir servicios ecosistémicos como el agua y aire limpios y la biodiversidad, impactan la calidad de vida y la supervivencia. 

Para asegurar nuestra supervivencia y bienestar, debemos preocuparnos por el cuidado y protección del Medio Ambiente.

En República Dominicana tenemos dos grandes carencias. Educación Cívica y Educación Ambiental.

Educación ciudadana puede definirse como la educación que convierte a las personas en ciudadanos críticos e informados que participen en las decisiones que conciernen a la sociedad

la educación ambiental, basada en valores y conocimientos tiene por objetivo promover el desarrollo de habilidades para la construcción de una conciencia y racionalidad en la ciudadanía sobre los problemas ambientales, sus causas, consecuencias y soluciones para fomentar acciones individuales o colectivas que corrijan o eviten problemas medio ambientales.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano, , celebrada en Estocolmo entre el 5 y el 16 de junio de 1972, proclama como  “indispensable una labor de educación en cuestiones ambientales dirigida tanto a las generaciones jóvenes como a los adultos, para ensanchar las bases de una opinión pública bien informada y propiciar una conducta en los individuos, las empresas y las colectividades inspirada en el sentido de la responsabilidad en cuanto a la protección y mejora del medio en toda su dimensión humana.”

En 1977 en la Conferencia Intergubernamental de Tblisi, Georgia, se elaboraron los objetivos básicos de la Educación Ambiental y se instó a la comunidad internacional a que continuar los esfuerzos para asentar la educación ambiental en todos los países.

Allí se define la educación ambiental como: un proceso permanente en el que los individuos y la comunidad se conciencian de su medio ambiente y adquieren el conocimiento, los valores, destrezas, experiencias y también la determinación que les permitirá actuar individual y colectivamente en la resolución de los problemas presentes y futuros.

En República Dominicana, la explotación irracional de los recursos naturales, ha acelerado el deterioro ambiental provocando la aparición de problemas ambientales

Como advierte la Conferencia de Estocolmo, en una de sus proclamas: “por ignorancia o indiferencia, podemos causar daños inmensos e irreparables al medio terráqueo del que dependen nuestra vida y nuestro bienestar. Por el contrario, con un conocimiento más profundo y una acción más prudente, podemos conseguir para nosotros y para nuestra posteridad unas condiciones de vida mejores en un medio más en consonancia con las necesidades y aspiraciones de vida del hombre” (Proclama 6, Conferencia Estocolmo).

Por lo que es urgente y muy necesario, que nuestra población disponga de las herramientas que fomenten actitudes de respeto que le impulsen a la participación activa en la búsqueda de soluciones para un futuro sostenible.

La educación ambiental aporta conocimiento y entendimiento para crear la Conciencia y sensibilidad que hace ver a los individuos los problemas medioambientales existentes y su gravedad, para que desarrolle actitudes de preocupación y motivación por mejorar o mantener la calidad ambiental y proteger los recursos naturales.

En nuestro país se han creado instituciones con el fin de conservar la Naturaleza y proteger el Medio Ambiente.

En 1977 se crea en el Secretariado Técnico de la Presidencia, el Departamento de Medio Ambiente, con la finalidad del diseño de políticas para desarrollar planes normativos en área ambiental.

En 1978 se inicia en la Secretaria de Agricultura la División de Educación, a partir de 1979 esta división se convierte en el Departamento de Educación Ambiental. 

En 1985 el Estado Dominicano la Ley 295, hizo obligatorio la educación ambiental en educación, desde los niveles primario, básico y medio.

Ese mismo año, con el propósito de la formulación y aplicación de una Estrategia de Educación Ambiental, se creó la Comisión Nacional de Educación Ambiental.

En 1998 se promulga la Ley 300-98 que dispone la enseñanza de la educación ambiental obligatoria para todos los niveles de educación

En el 2000, se crea la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales, mediante el marco regulatorio No. 64-00, en dicha Ley se destina el Capítulo VII, Artículos, en los artículos 56-58, se establece la educación ambiental como elemento esencial para el mantenimiento y preservación de los recursos naturales de la Nación Dominicana.

En el año 2010, se promulga la Constitución Dominicana que en sus artículos 66 y 67 se disponen los derechos colectivos, difusos y del medio ambiente, resaltando “La conservación del equilibrio ecológico, de la fauna y la flora; y la protección del medio ambiente;”. De manera expresa, el artículo 67 indica el deber del Estado de proteger y prevenir la contaminación, así como garantizar un medio ambiente sano, en beneficio de toda la colectividad.

Estas instituciones, leyes y reglamentos, no han impedido que se continúe impactando negativamente sobre el ambiente y los recursos naturales.

Una de las víctimas fatales de nuestra débil institucionalidad es nuestro medio ambiente: Ríos, montañas, suelos, áreas protegidas, ciudades en constante degradación.

Ineficiencia administrativa y técnica, corrupción impiden cumplir esos preceptos constitucionales relativos a la conservación y protección efectiva de nuestros recursos naturales y el Medio Ambiente y el disfrute del derecho a un ambiente sano

Solo el empoderamiento ciudadano puede hacer posible una vigilancia suficiente y oportuna de los recursos naturales y las áreas protegidas, en el territorio nacional.

Debemos construir una cultura de cuidado y protección del medio ambiente. Para ello es fundamental que los ciudadanos seamos conscientes de su valor e importancia, impulsándonos a protegerlos

La Educación Ambiental es el medio más efectivo para concienciar

Nacimiento de Cristo

 

Nacimiento de Cristo

Por Carlos Checo Estrella

Los Evangelios no especifican la fecha exacta del nacimiento de Jesucristo.

Conmemorar su nacimiento el 25 de diciembre, fue establecido por la Iglesia en el Concilio de Nicea en el año 324 d.C.

Existen interrogantes no resueltas acerca   del mes y día en que nació Jesús. Dos mil años después no se han podido responder.

De lo que si hay cierto conocimiento es del rango de años en el que pudo acontecer ese maravilloso milagro.

Lo más trascendental e importante de Jesús es la misión que vino a realizar, por ello los evangelios hacen énfasis en destacar el mensaje y obra durante el desarrollo de su misión: Cumplir el plan de Dios, de salvar a los perdidos.

No obstante, hay un hecho curioso en cuanto a la fecha de nacimiento de nuestro Señor y Salvador, la fecha asignada para su nacimiento puede tener un error de cálculo de 4 a 6 años. Lo que significa que Cristo nació 6 o 4 años antes de Cristo.

La evidencia bíblica e histórica moderna nos demuestra que probablemente Jesús nació entre los años 6 y 4 a.C., algunos años antes de lo que se calculó.

Este hecho en nada afecta las bases teológicas fundamentales del cristianismo, la identidad divina de Jesús, su mensaje, muerte y resurrección no dependen de la fecha específica de su nacimiento.

En torno al Siglo VI, el Papa Juan I, encomendó a Dionisio el Exiguo, establecer una nueva forma de contar e identificar los años. establecer un mejor cálculo para determinar la fecha en que debía caer cada año el día en que los cristianos celebran la resurrección de Jesús.

Para esa época se tomaban como referencia los años dioclecianos, en recuerdo del emperador Diocleciano, que había perseguido a los cristianos,

Dionisio era uno de los más brillantes académicos de su época. Oriundo de Escitia Menor (en el actual territorio de Dobruja) entre Rumania y Bulgaria dominaba el latín, el  griego, además de su lengua nativa

Era astrónomo, matemático, teólogo, y cronógrafo, estudiaba la cronografía a partir de los textos de la época. El trabajo de Dionisio abarcó múltiples disciplinas académicas

Bastándose en los Evangelios, documentos históricos que tenía disponibles y las tradiciones matemáticas y astronómicas, el monje Dionisio el Exiguo, a principios del siglo VI, formuló un calendario donde determinó la fecha del nacimiento de Cristo.

Dionicio pensaba que no era lógico que los cristianos contaran los años a partir de la fundación de Roma, por lo que decidió que se contara a partir del nacimiento de Jesús.

 Utilizó principalmente el Evangelio de Lucas, que menciona que Jesús tenía «como treinta años» cuando comenzó su ministerio

El monje estableció que Jesús nació 753 años después de la fundación de Roma, y señaló el 754 como el año 1 de la era cristiana.

Mediante sus indagaciones ideó un nuevo sistema de numeración de los años, confeccionando la era del Año del Señor empleada hasta hoy en gran parte del mundo, dividiendo la historia entre sucesos previos y posteriores al nacimiento de Jesucristo.

Esta forma de numerar los años se impuso con el tiempo

No obstante, no acertó en sus cálculos, y provocó una paradoja que todavía nos afecta.

Dionisio el Exiguo erró entre siete y cuatro años.

Aunque los evangelios no son textos historiográficos, fueron escritos como elementos fundamentalmente teológicos, están llenos de referencias históricas que pueden corroborarse con la arqueología y la historia.

En ellos hay datos que pueden arrojar pistas a cerca de la fecha del nacimiento de Jesús.

Marcos señala que Jesús nació durante el reinado de Herodes el Grande, poco antes de su muerte acaecida en el 4 a. C., según el Evangelio de Mateo, Jesús debió nacer en el 4, 5, 6 o 7 a. C.".

Lucas, sitúa el nacimiento de Jesús, coincidiendo con el censo de Quirino. relata, que María y José, padres de Jesús, tuvieron que viajar hasta Belén por motivo del censo.

La crucifixión de Jesús ocurre la prefectura de Poncio Pilato, que tuvo lugar del 26 al 36 d.C

El notable trabajo, de Dionisio, se basó en especulaciones y correlaciones imperfectas de datos fragmentarios.

Entre los historiadores y estudiosos de la Biblia, hay cierto consense en ubicar el nacimiento de Jesús entre los años 6-4 a.C., tomando como base para ello, evidencias arqueológica y textual.

El calendario basado en los cálculos de Dionisio se mantiene no porque sea correcto, sino porque cambiar sería más costoso y disruptivo que mantener el error conocido.

República Dominicana: Remesas y estancamiento económic

Desarrollo Rural y reducción de vulnerabilidades

 Desarrollo Rural y reducción de vulnerabilidades

Carlos Checo Estrella

Los fenómenos naturales no constituyen en sí mismos desastres, provocan desastres cuando afectan a países vulnerables, golpeando con mayor fuerza a las más pobres.

La amenaza y la vulnerabilidad son condiciones necesarias para expresar el riesgo, 

Los desastres naturales señalan la relación entre la pobreza y vulnerabilidad

 El diccionario de Acción Humanitaria y Cooperación al desarrollo, elaborado por la Universidad del País Vasco, en España, como “el nivel de riesgo que afronta una familia o individuo a perder la vida, sus bienes y propiedades y su sistema de sustento ante una posible catástrofe”.

La pobreza es un factor clave de vulnerabilidad porque limita la capacidad de las personas para construir viviendas seguras, acceder a seguros, evacuar o recuperarse económicamente después de un desastre.

Los desastres pueden agudizar la pobreza, al causar la pérdida parcial o total de los medios de subsistencia; creando un círculo vicioso de pérdidas y empobrecimiento que obstaculizan el desarrollo. 

La pérdida de activos y de empleo, dificulta los esfuerzos para salir de la pobreza.

Para mitigar los impactos negativos de los fenómenos naturales en nuestras comunidades, en especial en el área rural se hace urgente tomar medidas integrales que promuevan mejoras en la vida de miles familias dejadas a su suerte, en un área rural sin servicios, ni infraestructuras que hagan posible una vida digna.

En las zonas rurales se encuentran las economías más desfavorecidas, en muchas de los cuales no hay acceso a agua ni servicios sanitarios. También el acceso a educación y salud es limitado 

La pobreza rural, expresada en bajos niveles de empleo, bajos ingresos, ausencia de servicios básicos como salud, educación, vías de acceso y viviendas vulnerables.

Los altos niveles de pobreza en el área rural limitan su capacidad aportación al desarrollo nacional.

La pobreza hace que la gente abandone el campo, lo que terminará por vaciar de una vez y por siempre nuestra área rural campos, en busca de oportunidades de desarrollo y bienestar que se les niega en sus comunidades.

 El desarrollo rural busca mejorar la calidad de vida de las comunidades rurales y su economía, protegiendo los ecosistemas.

¿Quiénes producirán los alimentos y garantizarán la necesaria seguridad alimentaria?

Para que República Dominicana avance de forma sostenible y equilibrada, es necesario que el desarrollo del área rural tenga un rol primordial dentro su desarrollo integral.

Sin desarrollo rural nos será difícil alcanzar el desarrollo nacional.

El desarrollo rural debe ser parte del desarrollo equilibrado del territorio. “Reduciendo la disparidad urbano-rural e interregional en el acceso a servicios y oportunidades económicas, mediante la promoción de un desarrollo territorial ordenado e inclusivo» (END).

La recién pasada tormenta Melissa, causó grandes daños en el área rural, comunidades aisladas, viviendas destruidas, agravamiento del deterioro de los caminos y producción mermada.

La gestión del riesgo de desastres debe estar integrada a la planificación y a las políticas que promueven el desarrollo territorial

Las medidas de remediación de los estragos provocados por la tormenta Melissa, deben formar parte de un programa de reducción de vulnerabilidades y fortalecimiento de la capacidad de respuestas ante fenómenos naturales. Que incluya un programa de regeneración forestal y saneamiento de cuencas.

Mejorar la productividad, el empleo y el ingreso, requiere el inicio de un proceso dinámico permanente de transformación de las estructuras económicas sociales y políticas prevalecientes en campo.

Mediante la implementación de un programa integral de desarrollo rural, que mejore las condiciones de vida del campo, apoyando la producción agropecuaria y el fomento y desarrollo de actividades económicas no agropecuarias.

En adicción al fomento y apoyo a la producción son necesarias medidas que mejoren las condiciones del campo, promoviendo el acceso a servicios y a otras oportunidades económicas; aumentando el gasto social en educación, salud y servicios comunitarios.

Así como inversiones en infraestructuras. Dotando de acueductos y sistemas de tratamiento de aguas negras, construyendo escuelas, clínicas, reconstruyendo caminos vecinales.

Es hora de saldar la deuda social con el campo dominicano, sin desarrollo rural, no habrá desarrollo nacional

domingo, 9 de noviembre de 2025

Desastres naturales: Prevenir es mejor que remediar

 

Desastres naturales: Prevenir es mejor que remediar

“Gestión del Riesgo es la reducción anticipada de los impactos negativos que podrían generar los desastres en el futuro”

De nuevo, una tormenta, Melissa trae lluvias torrenciales, fuertes vientos, desbordamiento de ríos, arroyos, cañadas, inundaciones repentinas, deslizamientos de tierra, caídas de árboles y daños a viviendas en todo el territorio nacional con graves consecuencias: pérdida de vidas, cuantiosos daños materiales, y desplazamiento de miles de personas e incertidumbre.

Es altamente preocupante la baja propensión de nuestras autoridades, a tomar medidas que reduzcan los riesgos, superando las vulnerabilidades y así evitar estos lamentables acontecimientos catastróficos.

República Dominicana está situada en la lista de las 10 naciones más vulnerables a desastres por fenómenos naturales del planeta. Dada su posición geográfica se encuentra en la ruta de los huracanes y con alto riesgo sísmico, al estar justo en el borde de interacción entre la placa tectónica de Norteamérica y la placa tectónica del Caribe, a lo que se añade la pobreza y la alta desigualdad.

Años tras años, la combinación del impacto de fenómenos atmosféricos con la realidad social, económica y ambiental de nuestras comunidades ocasionan numerosas calamidades.

“Prevenir es mejor que remediar” es imperativo realizar acciones, encaminadas a anticiparse y mitigar los probables efectos de potenciales desastres.

Si bien autoridades no pueden evitar los fenómenos meteorológicos, tienen la obligación de procurar el menor impacto negativo de los mismos en la gente y el territorio.

Es su deber garantizar protección a la población. Es una responsabilidad ineludible elevar a grados óptimos los niveles de seguridad de nuestras comunidades y su gente,

La reducción de riesgos de desastres, tiene que ser una de las prioridades, de las políticas públicas en República Dominicana, debido la alta vulnerabilidad del país a los fenómenos naturales.

Es una inversión rentable, por cada peso invertido en prevención se ahorran 15 pesos, en respuesta y remediación

Hace tiempo la Defensa Civil detectó 1006 zonas con alta vulnerabilidad.

Desde el año 2002, tenemos la Ley No. 147-02 sobre Gestión de Riesgos que establece el marco para prevenir y reducir las pérdidas causadas por desastres naturales. cuyo objetivo concreto es la reducción, previsión y control de los factores de riesgo, amenazas y vulnerabilidades en República Dominicana.

Esta ley es inobservada por nuestras autoridades, que no obedecen su mandato, al igual que desatienden lo que manda la Ley de la Estrategia Nacional de Desarrollo que en el artículo 13 del Capítulo III ordena que: “Todos los planes, programas, proyectos y políticas públicas deberán incorporar criterio de sostenibilidad ambiental y adecuada gestión integral de riesgo”.

Los fenómenos atmosféricos nos señalan vulnerabilidades, que es preciso ir reduciendo en lo inmediato.

Se hacen urgentes políticas públicas que reduzcan significativamente la pobreza y la desigualdad, ejecutar el Ordenamiento Territorial, iniciar el mejoramiento y ampliación de los sistemas de drenajes, abocarnos a programa integral de regeneración forestal y saneamiento de cuencas para que los próximos eventos meteorológicos, encentren al país, en mejores condiciones para resistir con éxito sus embestidas.

En el Presupuesto para 2026, se mostrará el  compromiso de las autoridades en salvar vidas, proteger bienes y propiedades, sólo si contiene las partidas necesarias para la ejecución de programas y acciones del Plan Nacional de Reducción de Riesgos en procura de la prevención, mitigación de desastres.

¡Superemos el círculo vicioso que nos aleja del desarrollo!

Por Carlos Checo Estrella

El desafío del agua en República Dominicana

 

El desafío del agua en República Dominicana

Para este miércoles 5 de noviembre, la Cátedra UNESCO en República Dominicana, junto a cuatro universidades que forman parte de la Red de Catedra UNESCO del Agua, nos convocan al panel: “El desafío del agua en República Dominicana, una mirada desde las Cátedras UNESCO
Un encuentro que reviste gran trascendencia, ante los retos y urgencias del tema agua en el país y el mundo.

República Dominicana tiene serios desafíos relacionados con la conservación, producción y buen uso del agua.

Hacer frente a los desafíos del agua, plantea no sólo qué debemos hacer, sino también quién debe hacer qué y cómo hacerlo.

La Cátedra UNESCO está compuesta por una extensa red de universidades en todo el mundo que respaldan la labor de la UNESCO, abordando desafíos apremiantes y contribuir al desarrollo de las sociedades.

Desempeñan un papel fundamental, desde la exploración de problemáticas emergentes hasta la creación de instrumentos normativos y la implementación de recomendaciones políticas a nivel nacional.

Iniciado en 1992 con el propósito de fomentar la cooperación internacional entre universidades, compartir conocimientos y promover trabajos colaborativos, el programa cuenta actualmente con alrededor de 950 Cátedras UNESCO y 45 redes UNITWIN distribuidas en 120 países.

Las Cátedras UNESCO del agua tienen como fin la investigación, formación y cooperación en la gestión sostenible del recurso hídrico.

Los objetivos específicos varían según la institución que la acoge, todas se centran en resolver los desafíos globales relacionados con la seguridad hídrica, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas.

El Instituto Global de Altos Estudios desde su Cátedra Agua, Género y Gobernanza tiene como propósito el desarrollo de una visión incluyente y la aplicación de medidas efectivas de los principios de gobernanza en la gestión de los recursos hídricos y los servicios de agua, considerando la perspectiva de género en la agenda pública de desarrollo del sector agua.

Entre los objetivos específicos de la Cátedra se resalta la necesidad de reconocer y promover el papel de la mujer en la gestión del agua y reforzar capacidades de las mujeres, para habilitarlas para que tengan una mayor participación en las actividades relacionadas con la toma de decisiones a nivel de organizaciones de usuarios de este recurso.

La Cátedra de la Universidad APEC en Gestión Sostenible del Agua, “tiene como propósito compartir criterios, experiencias y propuestas en la búsqueda de soluciones para el abastecimiento y saneamiento del agua. Propiciar la articulación sinérgica de instituciones de educación superior, gobiernos, organismos internacionales y regionales, redes especializadas, empresas del sector privado, para desarrollar investigaciones aplicadas, soluciones tecnológicas, proyectos de extensión y otras estrategias que den respuestas a la crisis del agua en nuestros entornos.

El Instituto Tecnológico de Santo Domingo aborda su Cátedra UNESCO de Cambio Climático, Resiliencia y Sistemas Complejos, con el objetivo de “fortalecer la capacidad social, científica e institucional del país para enfrentar los desafíos de la adaptación y mitigación al cambio climático,

En esta actividad se hará la presentación de La Catedra UNESCO-UASD: Gestión del Agua en el desarrollo rural,

El agua es un elemento limitado e insustituible que es clave para el bienestar humano y solo funciona como recurso renovable si está bien gestionado.

En República Dominicana hay que dirigir esfuerzos hacia un cambio de conducta, con una nueva Cultura del agua enfocada en la protección, la calidad y uso racional del preciado elemento.

Generar capacidades y actitudes para gestionar de forma racional y eficiente el agua, que ayude a preservar la cantidad y calidad del agua, suplir en forma adecuada y suficiente el líquido para el consumo humano, las labores agrícolas, uso industrial y la generación de energía que demanda el desarrollo sostenible de la nación.

En este encuentro han de abordarse las necesarias políticas que ayuden alcanzar el objetivo de uso racional y sostenible del agua

Ojalá sea un punto de inflexión que coloque el agua como tema central en la agenda de resiliencia de República Dominicana.

Ayude a movilizar la voluntad política necesaria para generar compromisos concretos y vinculantes que redunden en mejoras tangibles en la conservación y gestión del agua.


Por Carlos Checo Estrella