jueves, 21 de mayo de 2026

Temporada ciclónica: Los desastres no son naturales

 

Temporada ciclónica: Los desastres no son naturales

Por Carlos Checo Estrella

“Gestión del Riesgo es la reducción anticipada de los impactos negativos que podrían generar los desastres en el futuro”.

Estamos a las puertas de la temporada ciclónica y en nuestro país seguimos sin aplicar medidas de reducción de vulnerabilidades ni otras acciones para una gestión efectiva del riesgo de desastres.

La gestión del riesgo de desastres consiste en la aplicación de políticas y estrategias para prevenir nuevos riesgos, reducir los existentes y gestionar los riesgos residuales, contribuyendo así al fortalecimiento de la resiliencia y a la reducción de las pérdidas ocasionadas por los desastres. -Naciones Unidas.

El próximo 1 de junio inicia la temporada ciclónica, y nos encontrará con mayor vulnerabilidad que en temporadas anteriores.

Hace tiempo que se detectan sesgos cognitivos en nuestra sociedad, en especial en las élites de poder. Desde la más simple racionalidad no es posible explicar que, en República Dominicana, dado el historial de desastres ocurridos, no se actúe en consecuencia y se apliquen los protocolos internacionales antes, durante y después de estos eventos.

Nuestras autoridades incumplen la responsabilidad de elevar a grados óptimos los niveles de seguridad de nuestras comunidades. No hacen esfuerzos suficientes para proteger a la población, para que los ciudadanos se sientan seguros viviendo en su comunidad, sin importar lo que la naturaleza presente.

La combinación de impactos de fenómenos atmosféricos con la realidad social, económica y ambiental de nuestras comunidades ocasiona, año tras año, numerosas calamidades.

Situados en la ruta de los huracanes y con elevado riesgo sísmico, y sumado a la pobreza y la alta desigualdad, nuestro país es una de las 10 naciones más vulnerables a desastres por fenómenos naturales del planeta.

Si bien las autoridades no pueden evitar los fenómenos meteorológicos, tienen la obligación de procurar el menor impacto negativo posible en la gente y el territorio.

“Prevenir es mejor que remediar”. Es imperativo realizar acciones encaminadas a anticiparse y mitigar los probables efectos de potenciales desastres.

En República Dominicana, la reducción de riesgos de desastres no es una prioridad de las políticas públicas, a pesar de la alta vulnerabilidad del país ante fenómenos naturales. Esto ocurre a pesar de la existencia de la Dirección de Gestión del Riesgo de Desastres.

La baja institucionalidad democrática y la precaria vigencia del Estado de derecho determinan nuestro presente y futuro, dado el bajo nivel de cumplimiento del deber por parte de las autoridades. Existe una ley sobre Gestión de Riesgos, la 147-02, que tiene 20 años siendo desobedecida.

Las autoridades no prestan atención a los estudios y recomendaciones de Naciones Unidas, que señalan el impacto desproporcionado que tienen los desastres naturales en naciones pobres e instan a tomar acciones urgentes para disminuir la vulnerabilidad frente a estos eventos en los territorios y en la población.

República Dominicana no hace honor al compromiso asumido en la Conferencia Mundial sobre la Reducción de los Desastres de 2005, celebrada en Hyogo, Japón, en la que reafirmó su compromiso con la disminución de riesgos de desastres, enfocándose en el desarrollo sostenible, la justicia climática y la protección de zonas vulnerables.

También incumple la Declaración de Punta del Este, resultante de la VIII Plataforma Regional para la Reducción del Riesgo de Desastres en las Américas y el Caribe, Uruguay 2023, en la que se comprometió, entre otras cosas, a incorporar la gestión de riesgo y el cambio climático en la planificación y la inversión pública.

Para salvar vidas y proteger bienes y propiedades, cada vez es necesario dejar atrás la cultura de gestión de desastres y asumir la gestión de riesgos de desastres, poniendo en ejecución los programas y acciones del Plan Nacional de Reducción. Su objetivo concreto es la reducción, previsión y control de los factores de riesgo, amenazas y vulnerabilidades en República Dominicana.

Debemos tener presente que, para reducir las vulnerabilidades, es necesario reducir la pobreza y la desigualdad, ya que son factores clave de vulnerabilidad al limitar la capacidad de las personas para construir viviendas seguras, acceder a seguros, evacuar o recuperarse económicamente después de un desastre.

Los desastres agudizan la pobreza al causar la pérdida parcial o total de los medios de subsistencia, creando un círculo vicioso de pérdidas y empobrecimiento que obstaculiza el desarrollo. Los escasos avances conseguidos se ven mermados por los constantes desastres. Los impactos económicos de las pérdidas conllevan retroceso en los niveles de desarrollo alcanzados.

La gestión del riesgo de desastres no es solo una necesidad, sino una responsabilidad. Invertir en prevención y preparación no solo salva vidas, sino que también protege la economía, preserva el patrimonio cultural y asegura un futuro sostenible para las generaciones venideras.

Ojalá quienes toman las decisiones que afectan al conjunto hagan lo que deben hacer para que, en la temporada ciclónica de 2027, no nos encuentre en condiciones tan precarias y estemos mejor preparados para evitar las graves y cuantiosas pérdidas que acarrean los fenómenos naturales.

 

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