sábado, 25 de julio de 2026

Réquiem por el Yaque del Norte

 

Réquiem por el Yaque del Norte

La degradación ambiental y la degradación humana y ética están íntimamente unidas. Laudato Si

 

Ing. Carlos Checo Estrella

Los ríos son parte esencial del relieve terrestre y una pieza decisiva del equilibrio de los ecosistemas. De ellos dependen la vida de innumerables especies, el funcionamiento de las cadenas alimenticias y la estabilidad ambiental de los territorios que atraviesan. Sin embargo, esos corredores naturales, que durante siglos sostuvieron la vida y el desarrollo de comunidades enteras, hoy enfrentan una amenaza creciente por el impacto de las actividades humanas.

En República Dominicana, la degradación de los ríos ha adquirido proporciones alarmantes.

La contaminación fisicoquímica provocada por vertidos industriales, desechos cloacales, acumulación de basura y el uso indiscriminado de plaguicidas agrícolas ha deteriorado gravemente sus aguas. A ello se suma la contaminación patógena y el progresivo encogimiento de caudales que antes eran abundantes y hoy apenas sobreviven, reducidos a corrientes intermitentes que aumentan solo en temporada de lluvias. En las últimas tres décadas, alrededor de 700 ríos, arroyos y cañadas han desaparecido en el país.

En ese escenario, el río Yaque del Norte se levanta como símbolo de una crisis ambiental que ya no admite indiferencia. Cada 25 de julio, cuando se conmemora el Día Nacional del Río Yaque del Norte, establecido mediante el Decreto 172-95, la fecha encuentra a este importante afluente enfrentando los mismos problemas de siempre: contaminación, abandono, depredación y una preocupante falta de voluntad para protegerlo.

El Yaque del Norte, el río más extenso de la República Dominicana y eje fundamental del desarrollo agrícola, energético y social del país, agoniza bajo el peso de la agresión humana y la negligencia institucional. Su degradación no es un asunto menor. Se trata de una amenaza directa a la seguridad alimentaria, la salud pública, la producción de energía y la estabilidad económica de toda la región del Cibao y del país.

Con una longitud aproximada de 298 kilómetros, el Yaque nace en la Cordillera Central y recorre gran parte del Cibao hasta desembocar en la bahía de Montecristi. Su cuenca, de más de 6,800 kilómetros cuadrados, abarca las provincias Santiago, Montecristi, Santiago Rodríguez, La Vega, Valverde y Dajabón.

Es una cuenca estratégica para la producción agrícola, el abastecimiento de agua potable, los sistemas de riego, la generación de energía en presas como Tavera, Bao y Monción, y la conservación de la biodiversidad y de servicios ecosistémicos indispensables.

Pero ese patrimonio natural está siendo destruido a lo largo de su recorrido por múltiples focos de contaminación. En especial, el tramo que atraviesa la ciudad de Santiago de los Caballeros representa uno de los puntos más críticos de su deterioro. Allí, en apenas 10 kilómetros de área urbana, el río recibe el impacto de más de 20 empresas y 25 cañadas, además de grandes volúmenes de desperdicios industriales, desechos químicos y residuos domésticos arrojados por miles de familias asentadas en sus márgenes. La extracción indiscriminada de arena, grava y agua, sumada al crecimiento desordenado de asentamientos humanos, agrava todavía más la situación.

En este trayecto confluyen afluentes también severamente contaminados, como los ríos Gurabo, Pontezuela-Nibaje, Guazumal, Hoya del Caimito, Jacagua, Los Salados, Arroyo Hondo y la cañada Pastor, que forman parte del sistema hidrográfico de Santiago de los Caballeros y reflejan el nivel de deterioro ambiental que afecta a toda la zona.

Salvar el Yaque del Norte exige mucho más que discursos o conmemoraciones. Requiere un plan integral de restauración de bosques, fiscalización rigurosa de las descargas contaminantes, reordenamiento del uso de los suelos en las montañas y construcción de plantas de tratamiento de aguas residuales en ciudades clave como Jarabacoa y Santiago. La recuperación debe concentrarse, de manera especial, en Santiago, donde se produce uno de los mayores puntos de quiebre en la salud del río.

Hace una década, el Consejo de Desarrollo Estratégico de Santiago diseñó el proyecto Recuperación Urbana Ambiental del Río Yaque del Norte, conocido como “Vive el Yaque”, una propuesta que contempla, entre otros objetivos, el tratamiento del 100% de las aguas residuales y el ahorro de más del 60% del agua potable que hoy se pierde. Más recientemente.

El Decreto 57-18 declaró de alta prioridad la rehabilitación, saneamiento, preservación y uso sostenible de la Cuenca del Río Yaque del Norte, es letra muerta y de la Comisión Presidencial para el ordenamiento y manejo, nada se sabe.

El Yaque continúa muriendo víctima de la agresión y de la indiferencia de una sociedad que no valora la vida y de unas autoridades que no han asumido, con seriedad, el mandato de construir bien común.

La recuperación del Yaque del Norte es posible, pero requiere decisión, responsabilidad y visión de país. Es urgente. Es necesaria. Y ya no puede esperar más.

viernes, 17 de julio de 2026

Julio mes cargado Efemérides Patrias

 

Julio mes cargado Efemérides Patrias

 


El pueblo dominicano ha tenido que librar grandes batallas en el camino de consolidar su soberanía e independencia.

En 182 años de vida republicana, Los dominicanos hemos tenido y superado grandes amenazas a nuestras libertades y soberanía.

Las Efemérides Patrias señalan una serie de hechos históricos y culturalmente significativos en la construcción de nuestra identidad nacional.

Abren un espacio para rendir homenaje a quienes sirvieron a la causa de la Patria con denuedo, amor y compromiso.

Estas conmemoraciones han de ser un marco para reflexionar acerca de la trascendencia histórica y la importancia cívica de estos hechos y descubrir nuestro papel como ciudadanos y constructores de la patria.

El mes de julio está cargado de fechas gloriosas, de mucha significación en el devenir histórico de nuestro País. julio es el mes del año con mayor cantidad de fechas históricas relevantes en la historia de los dominicanos

Éste mes alberga hitos claves que consolidaron la soberanía y la identidad nacional.

En este mes nacieron la Segunda y la Tercera República, fue fundada la Sociedad La Trinitaria, murieron los Padres de la Patria Juan Pablo Duarte y Francisco del Rosario Sánchez. Nacen el poeta Emilio Prud´Homme y la luchadora por la independencia Concepción Bona.

Las principales efemérides patrias que componen este mes incluyen:

El 2 de julio se conmemora el día de Concepción Bona, quien junto a María Trinidad Sánchez bordó la primera Bandera Nacional.

El 3 de julio se recuerda la Batalla de la Barranquita, que tuvo lugar hace 102 años en Mao, cuando tropas compuesta por patriotas dominicanos comandado por el Gral. Carlos Daniel y el Capitán Máximo Cabral, hicieron resistencia heroica al ejército invasor Yanqui que avanzaba desde Montecristi.

El 4 de julio muere fusilado el Prócer Francisco del Rosario Sánchez.

El día 10 de julio de 1865 las tropas españolas iniciaron el proceso de evacuación del territorio dominicano cumpliendo el Real Decreto del 3 de marzo de 1865 emitido por el gobierno español que determinó el abandono del país y anuló el pacto de anexión.

El 11 de julio 1891, es fundado en la ciudad de Santiago el primer periódico diario, “El Día”, el cual consistía en una sola hoja suelta que salía todas las tardes menos los domingos. Fueron sus directores Ulises y Augusto Franco Bidó.

12 de julio, se cumplen 91 años de la desocupación del territorio nacional por parte de la Infantería de Marina de los Estados Unidos, y del nacimiento de lo que en la Historia Dominicana se conoce como la Tercera República.

El 15 de julio de 1876 muere en Caracas, Venezuela, el Padre de la Patria Juan Pablo Duarte.

16 de julio conmemoración de la fundación de la Sociedad Patriótica La Trinitaria.

El 18 de julio de 1912, el Presidente Eladio Victoria promulgó la ley que establece el idioma español como lengua oficial de República Dominicana.

El proyecto fue convertido en ley luego de que lo sometiera al Congreso el licenciado Ramón O. Lovatón.

20 de Julio de 1844 Juan Pablo Duarte, es proclamado presidente de la República.

21 de julio de 1856 – Nace el poeta Emilio Prud’Homme autor de la letra del Himno Nacional Dominicano.

 

jueves, 9 de julio de 2026

La seguridad hídrica no admite más demora

La seguridad hídrica no admite más demora

La seguridad hídrica debe convertirse en una prioridad nacional. Ningún país puede aspirar a un desarrollo sostenible cuando sus fuentes de agua se deterioran aceleradamente y las políticas para protegerlas resultan insuficientes.

En República Dominicana, la degradación de las cuencas hidrográficas ha dejado de ser un problema exclusivamente ambiental para convertirse en una amenaza directa a la seguridad alimentaria, la salud pública, la producción de energía y la estabilidad económica.

 La comprensión de lo crucial que son las cuencas hídricas para el manejo sostenible de uno de los recursos más esenciales para la vida, el agua, debe llevarnos a adoptar todas las medidas necesarias para protegerlas.

Una cuenca hídrica es el territorio donde toda el agua de lluvia drena hacia un mismo cuerpo de agua, como un río, lago o embalse. Existen dos tipos principales: la cuenca hidrográfica, que comprende únicamente las aguas superficiales, y la cuenca hidrológica, que incluye tanto las aguas superficiales como las subterráneas.

La importancia de las cuencas va mucho más allá de su función como sistemas naturales de drenaje. Desempeñan un papel esencial en el ciclo hidrológico, captando, almacenando y distribuyendo el agua de lluvia. Gracias a ello, garantizan el abastecimiento de agua potable, sustentan la agricultura, posibilitan la generación de energía hidroeléctrica, conservan la biodiversidad y contribuyen a prevenir desastres naturales como inundaciones y sequías.

Cada cuenca está integrada por subcuentas y microcuencas que conforman un sistema interconectado.

Las cuencas saludables funcionan como filtros naturales, impidiendo que sedimentos y contaminantes lleguen a los ríos, lagos y acuíferos. Sin embargo, las actividades humanas pueden alterar gravemente este equilibrio, afectando tanto la cantidad como la calidad del agua disponible.

En República Dominicana existen 30 grandes cuencas hidrográficas, 17 cuencas costeras y 18 subcuencas principales. La degradación de estos sistemas constituye una grave crisis socioambiental y de salud pública. En las últimas tres décadas han desaparecido alrededor de 700 ríos y arroyos, poniendo en riesgo la seguridad hídrica, la producción de alimentos, el abastecimiento de agua para la población y, en consecuencia, la estabilidad y el desarrollo del país.

Entre las principales causas de esta degradación se encuentran la deforestación, el conuquismo practicado sin criterios de sostenibilidad, la extracción de agregados de los ríos, la contaminación por desechos sólidos y residuos químicos, las aguas residuales y la expansión urbana desordenada.

La pérdida de cobertura forestal en las cuencas provoca que grandes cantidades de sedimentos lleguen a las presas, reduciendo su capacidad de almacenamiento y acelerando su deterioro, lo que disminuye considerablemente su vida útil.

Los bosques desempeñan un papel determinante en la protección de las cuencas. Los árboles liberan vapor de agua hacia la atmósfera, favoreciendo la formación de nubes y las precipitaciones. Asimismo, interceptan la lluvia, facilitando la infiltración y la recarga de los acuíferos en lugar de permitir un rápido escurrimiento superficial.

La percolación, es decir, el movimiento del agua a través del suelo, constituye un proceso fundamental para la filtración y recarga de los acuíferos. Para ello son indispensables los suelos permeables, cuya conservación depende en gran medida de la cobertura vegetal.

Los bosques actúan como filtros naturales al retener sedimentos, nutrientes y contaminantes antes de que alcancen los cuerpos de agua. Sus raíces estabilizan el suelo y reducen la erosión, mientras que su capacidad para absorber y almacenar grandes volúmenes de agua ayuda a disminuir el impacto de las inundaciones. Además, proporcionan hábitat a una gran diversidad de especies, fortaleciendo la resiliencia de los ecosistemas terrestres y acuáticos.

Necesitamos cuencas saneadas, protegidas, restauradas y reforestadas; libres de contaminación y de conflictos de uso del suelo. Solo así el bosque podrá seguir protegiendo el suelo que alimenta los ríos, mantener caudales estables y garantizar el suministro permanente de agua que demandan los acueductos, las centrales hidroeléctricas, los sistemas de riego y las actividades productivas.

La seguridad hídrica debe convertirse en una verdadera política de Estado. Es urgente fortalecer las políticas públicas dirigidas a la protección, conservación, restauración y manejo integral de las cuencas hídricas.

Proteger las cuencas es proteger el agua, la biodiversidad, la producción agrícola, la infraestructura hidráulica y, en definitiva, el futuro de República Dominicana.

El momento de actuar es ahora, mañana podría ser demasiado tarde.

 

Por Carlos Checo Estrella