domingo, 1 de marzo de 2020

La verdadera independencia del país es La Restauración

La verdadera independencia del país es La Restauración

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Santo Domingo.- “La verdadera independencia de la República Dominicana fue la Restauración”, considera el historiador Roberto Cassá.

El también director del Archivo General de la Nación (AGN) explicó que la ruptura con Haití (en 1844, fecha en que se conmemora la independencia del país) fue un hecho sencillo, casi espontáneo para las élites dirigentes que esperaron a que se produjeran las circunstancias que hicieron factible ese hecho y se hizo muy tranquila.

Apuntó que los haitianos intentaron anularla, pero fue relativamente fácil el proceso, pese a la importancia que tuvieron las campañas de defensa de los dominicanos contra los haitianos.

En cambio, citó que la Restauración (1865) se dio frente a la “madre patria”, España, contra la cual los dominicanos tenían una añoranza porque los procesos de la nación habían sido irregulares y complejos, además de que se creía que los tiempos de la dominación de los españoles eran mejores.
Recordó que la anexión a España se produjo con la idea de que esa decisión iba a sepultar males y los grandes problemas del país. Además, se creía que traería los grandes ferrocarriles, la inmigración y los capitales que el pueblo estaba esperando.

Pero en cambio se pusieron en práctica las políticas de los dominadores y las perspectivas cambiaron de rumbo. Fue ahí donde se puso en práctica un esquema de acción nacional contra España.





Roberto Cassá recordó que los dominicanos lucharon contra España, que llegó a tener 40 mil tropas bien equipadas y un ejercito valeroso. Añadió que los dominicanos lograron vencer a España porque se unió todo el pueblo.


“Los dominicanos en la Restauración mostraron que era mejor ser libres y pobres que ser esclavos y prósperos”, enfatizó.

Inspiración
Cassá está consciente de que si el pueblo dominicano conociera su historia sin duda viviría mejor.
Describe que la Historia dominicana debería ser motivo de inspiración para todos los ciudadanos, en primer lugar para los jóvenes, “porque nuestro pueblo ha protagonizado una larga lucha por la libertad”. Por eso dice que es un deber de todos contribuir con el conocimiento de la Historia.

La Historia es desconocida
Roberto Cassá, quien es un educador activo de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), criticó que en el país exista una cultura contra el conocimiento del pasado.

Aclaró que no es algo inducido por nadie, sino una práctica espontánea del presentismo, de los medios de comunicación y la falta de preocupación por la Historia.

“La dimensión de la Historia es vital para la ciudad. El que no sabe de dónde viene no puede entender su presente ni plantearse un programa de acción ciudadana, y eso hay que retomarlo y enfrentarlo”, advirtió el funcionario.

Archivo General Nación
El director del Archivo General de la Nación manifestó que la historia y toda la educación dominicana tienen que plantearse estrategias concretas para enfrentar el desconocimiento de la Historia.

Informó que la misión del AGN es poner la documentación del pasado al servicio de la gente, en primer lugar desde una perspectiva cultural, pero también de los actos del Estado.

“Aunque servir al Estado es parte de nuestra función, el AGN contribuye a proveer documentos que ameriten los derechos de la personas”, indicó.

El AGN fue fundado el 23 de mayo de 1935 por el dictador Rafael Leonidas Trujillo. Esa institución custodia los documentos que datan desde la fundación de la República y otros heredados de la época colonial.

Principales documentos
La documentación principal del AGN ocupa más 40 kilómetros lineales de estantería. Su principal fondo es el de la Presidencia, que contiene los archivos desde el año 1924.Ese fondo tiene mas de 4 kilómetros de documentos.

Comunicó que el documento más viejo que tiene el AGN es un acta de Bayaguana del año 1606, pero aclaró que en el Arzobispado de Santo Domingo aparecen archivos del año 1590.

viernes, 7 de febrero de 2020

Día Nacional del Folclore Dominicano


Día Nacional del Folclore Dominicano



William John Thomas propuso, con el seudónimo de Ambrose Merton,  el 22 de agosto de 1846, en una carta al periódico “The Atheneun”en Inglaterra, que la literatura popular (cuentos, leyendas, poesías, adivinanzas, canciones, etc.) fueran bautizadas con el nombre de “Folklore”, folk: pueblo, lore: saber, lo cual significaba que la palabra folklore quería decir, “el saber popular”, el saber del pueblo”.

Esto fue aprobado  por las academias a nivel mundial y ´poco después, fue aceptado no solamente como “saber popular”, sino como “el saber sobre el pueblo”, identificándose como folkloristas a los investigadores académicos que se dedicaban a su estudio, pasando a ser incluso, el folklore una rama de la antropología cultural.

Por estas razones, el 22 de agosto fue consagrado a la celebración del “Día Internacional del Folklore”.

En la Republica Dominicana, la palabra “folklore” aparece impresa por vez primera treinta y ocho años después, el 10 de febrero de 1846, cuando un lector o lectora, con el seudónimo Valle de Gracia, envía desde Puerto Plata, una carta al periódico Ecos del Pueblo, que dirigía José Joaquín Hungría, la cual se editaba en Santiago de los Caballeros, refiriéndose a  un envío sobre la décima de “Un Fandango en Dajabón”, del poeta popular Juan Antonio Alix, que le hiciera al profesor Hugo Schuchard, un investigador austriaco de la Universidad de  Grajz, en Austria. 

Por recomendaciones del entonces Ministro de Cultura, el poeta Tony Rafal, a iniciativa nuestra, fue posible que 31 de enero del 2001, el Presidente Hipólito Mejía, emitiera el Decreto Presidencial 173-01, declarando “el 10 de febrero de cada año, como Día Nacional del Folklore Dominicano”.

Ese Decreto Presidencial se sustenta en fuertes bases antropológicas-sociológicas, donde se destacan conceptualizaciones  fundamentadas en la máxima de que científicamente “no existen culturas superiores o culturas inferiores, sino culturas diferentes” y que, en lo que respeta a nosotros, “la cultura dominicana en sus múltiples manifestaciones constituye la base de la nacionalidad” y “que el folklore es la base fundamental para la definición y el afianzamiento de la identidad nacional”.
Realmente, el “folklore”, vino a entrar en las preocupaciones y el quehacer de los investigadores dominicanos en 1887, cuando el escritor Cesar Nicolás Penson, autor de la obra clásica “Cosas Añejas”, formuló el contenido y la importancia de lo que llamó el “folklore Quisqueyano”.

El conocimiento del folklore dominicano cobró importancia para los norteamericanos durante la primera ocupación militar a nuestro país en el 1916-24. Para conseguir un mayor nivel de racionalidad en la dominación y un mayor conocimiento de lo que somos las y los dominicanos,  el  18 de febrero de 1922, el Superintendente General de Enseñanza, Lic. Julio Ortega Frier, envió una circular solicitándole a los intendentes (inspectores) de la enseñanza a nivel nacional, que elaboraran un informe donde se describieran las costumbres, los usos, creencias, hábitos, el lenguaje, religión etc., de los habitantes de los diversos distritos escolares del país, los cuales fueron publicados por el investigador Emilio Rodríguez Demorizi en su libro “Lengua y Folklore de Santo Domingo”. 

Sin embargo, el folklore comienza a dar sus frutos después de la intervención norteamericana del 16-24.  En 1927, Ramón Emilio Jiménez aporta “Al amor del bohío”, en 1929, el folklorista Julio Arzeno publicó “Folklore musical dominicano”; llega al país y recoge diversas manifestaciones folklóricas el filólogo español Manuel de Jesús Andrade, cuya recopilación fue publicada en ingles por The American Folklore Society y la edición en español fue responsabilidad de la Universidad de Santo Domingo.

El humanista y pedagogo, maestro Pedro Henríquez Ureña, en 1930, trajo grupos originales folklóricos del interior del país y los presentó en la ciudad de Santo Domingo, para su reconocimiento y revaloración.  A partir de ahí, se realizaron diversos aportes al desarrollo del folklore dominicano, donde se destaca Emilio Rodríguez Demorizi, Juan Antonio Alix, Rafael Damiron, etc.
A pesar de todos los aportes, el estudio científico del folklore en el país, comienza realmente con la llegada del antropólogo Ralph S. Boggs de la Universidad de Chapell Hill de Carolina del Norte, en Estados Unidos, invitado por la Universidad de Santo Domingo, para dictar un curso sobre folklore.  Este fue determinante en el desarrollo del folklore dominicano.  De allí, salió, entre otros, Edna Garrido (que contrajo matrimonio con Boggs) y Flerida de Nolasco. 

De esta manera, en el desarrollo del folklore dominicano, han surgido investigadores folklóricos académicos donde sobresale el maestro Fradique Lizardo Barinas y folkloristas empíricos, como Juan Antonio Alix, Casandra Damiron y René Carrasco.  Dejo para otra entrega, los aportes al folklore en los últimos años. 

El 10 de febrero, Día Nacional del Folklore Dominicano, es un momento para reflexionar sobre el folklore y nuestras políticas culturales, del papel del Estado y los sectores privados, de la irracionalidad de no existir su enseñanza sistematizada en ninguna universidad del país, a pesar de su trascendencia en el desarrollo de la identidad nacional, de la dominicanidad y del desarrollo.

A pesar todo esto, el folklore es la base fundamental para definir nuestra manera de ser y de pensar, para mostrar lo que somos y como dice el Decreto Presidencial 173-01, “el folklore es una manifestación cultural que constituye la expresión espiritual y material más sublime del saber popular y del pueblo como ser social”.


Tomado de  https://acento.com.do/2019/opinion/8650157-dia-nacional-del-folklore-dominicano/

viernes, 31 de enero de 2020

A los héroes sin nombre

A los héroes sin nombre

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Federico Bermúdez

Vosotros, los humildes, los del montón salidos,
Heroicos defensores de nuestra libertad,
Que en el desfiladero o en la llanura agreste
Cumplisteis la orden brava de vuestro capitán;
Vosotros, que con sangre de vuestras propias venas,
Por defender la patria manchasteis la heredad,
Hallasteis en la lucha la muerte y el olvido:
La gloria fue, absoluta, de vuestro capitán.

Cuando el cortante acero del enemigo bando
Cebó su torpe furia en vuestra humanidad,
Y fuisteis el propicio legado de la tumba,
Sin una cruz piadosa ni un ramo funeral,
También a vuestros nombres cubrió el eterno olvido:
¡tal sólo se oyó el nombre de vuestro capitán!

Y ya, cuando a la cumbre de la soñada gloria
Subió la patria ilustre que fue vuestro ideal,
En áureos caracteres la historia un homenaje
Rindió a la espada heroica de vuestro capitán.

Dormidos a la sombra del árbol del olvido,
¡quién sabe en dónde el resto de vuestro ser está!
Vosotros, los humildes, los del montón salidos,
Sois parias; en la liza, con sangre fecundáis
El árbol de la fama que da las verdes hojas
Para adornar la frente de vuestro capitán…

domingo, 26 de enero de 2020

Curiosidad: Los Chifles en las caretas del carnaval y el habla de Santiago


Curiosidad: Los Chifles en las caretas del carnaval y el habla de Santiago
 

Se acerca febrero y con ella el carnaval, una fiesta de gran arraigo en república dominicana.

Uno de los carnavales más importantes, rico en variedad y alto nivel de participación popular es el de Santiago de los caballeros, siendo el personaje principal "el lechón".

A propósito del lechón con un vistoso traje con espejos, pitos, cascabeles,cintas, la morcilla y  la capa. Para cubrir su rostro la careta.

La careta del lechón, es una máscara singular con dos cuernos, uno en cada lado frontal.

En Santiago a los protuberancia que tienen algunos  animales le llamamos chifles, palabra exclusiva ya que no se encuentra en nuestro idioma otro lugar en el que se use esa denominación para nombrar las astas.


Encontramos que en Argentina y Uruguay  se llama chifle
al recipiente de cuerno para llevar líquidos.
  
El diccionario de la Academía de la Lengua define chifle como frasco de cuerno cerrado con una boquilla en el cual solía guardarse la polvora fina para ceber las piezas de artillería.




lunes, 30 de diciembre de 2019

Notas acerca de un Clásico de Navidad


Notas acerca de un Clásico
Domingo Caba Ramos
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“Ábreme la puerta / que estoy en la calle
 y dirá la gente / que esto es un desaire…

A las arandelas / a las arandelas,
a las arandelas / de mi corazón.

Quizás la mayor parte de  los dominicanos lo hemos cantado, bailado y tarareado alguna vez; pero talvez muchos desconocen que su título original es “Cánticos” y no “A las arandelas”, como popularmente se conoce.  Que fue compuesto en Santiago hace ya ciento  cuatro años, específicamente el 16 de noviembre de 1908, y que su autor lo fue el laureado cantor o poeta popular mocano–santiagués Juan Antonio Alix (1833- 1918), el cual dedicó la referida composición al prebístero don Manuel. de Jesús González, cura de la parroquia La Altagracia de la ciudad de Santiago de los Caballeros. Se trata, pues, del más antiguo y conocido de los aguinaldos dominicanos.
Antes de continuar, valdría preguntarse: ¿qué es un aguinaldo?

El concepto de aguinaldo casi siempre suele confundirse con el de villancico. Y al respecto debemos precisar que si bien uno y otro tipo de canción aluden a las fiestas navideñas  ( rasgo común ) los mismos difieren ligeramente en lo que atañe a la naturaleza y alcance de la temática tratada, vale decir, mientras el contenido del villancico es eminentemente religioso, el aguinaldo combina lo religioso con lo profano. Pero dejemos que sea una voz autorizada, Julio Alberto Hernández, quien se encargue de establecer dicha diferencia:

“Hoy día – apunta el afamado músico y compositor dominicano – entendemos por villancico, una canción del folklore tradicional inspirado en el espíritu religioso popular de las navidades, que suele cantarse entre el pueblo y las instituciones religiosas, con acompañamiento de instrumentos populares” 

Y al distinguirlo del aguinaldo, don Julio puntualiza lo siguiente:

“Cuando el villancico abarca temas profanos se llama aguinaldo. Esta es la canción popular tradicional que mejor expresa los sentimientos del pueblo dominicano en la navidades” (Música Tradicional Dominicana, 1969, págs. 34-35)

Las letras del villancico versan o están siempre asociadas al nacimiento del niño Jesús, como bien se aprecia en las estrofas  que siguen:

  1. “Venid  pastorcito
    venid  a adorar
    al Rey de los cielos
    que ha nacido ya…” 
2.      “De tierra lejana venimos a verte,
nos sirve de guía la Estrella de Oriente,
o brillante Estrella que anuncia la aurora,
no nos falte nunca tu luz bienechora...”
Y también en los versos de quien ha sido  considerado como  el más popular , antiguo y universal  de los villancicos españoles , “ Noche de paz” :

Noche de paz, noche de amor,
todo duerme en rededor,
entre los astros que esparcen su luz, 

bella anunciando al niñito Jesús, 
brilla la estrella de paz, 
brilla la estrella de paz.
 

El aguinaldo, por su parte,  además del religioso, incluye en sus letras temas profanos, tales como la comida,  las fiestas, las parrandas ,las  bebidas alcohólicas y el amor erótico:

“De la montaña venimos,
para invitarte a comer,
un lechoncito en su vara,
y ron pitorro a beber . . .”

Conviene aclarar que originalmente aguinaldo no era más que un favor que musicalmente se pedía como regalo de nochebuena; pero mediante el proceso de desplazamiento o transferencia semántica, con el paso del tiempo se le llamó aguinaldo no sólo al obsequio apetecido, sino también a la canción utililizada como canal para solicitarlo.

Al explicar la idea contenida en el párrafo precedente, Julio Alberto Hernández no podía ser más explícito:

“Desde los primeros días del mes de diciembre, su alegre melodía llena de vibraciones los campos y ciudades, donde está unido a gente de toda edad y clase, imponiéndose en los bailes, conciertos y fiestas pascuales. Los músicos populares tienen la costumbre de ir a cantarlo a las puertas de las familias acomodadas, con miras a conseguir su aguinaldo (regalía) de nochebuena. Otras personas asaltan la casa del amigo donde se proyecta hacer la fiesta, que, de antemano está preparada con bebidas y el tradicional pavo o lechón asado” (Ob. cit., pág. 35)

 La pieza poética que nos ocupa, “Cánticos”, está compuesta por ochenta versos cortos, octosílabos en su totalidad, (sólo en el verso final aparece la palabra arandela) distribuidos en veinte estrofas, en las cinco primeras de las cuales los protagonistas del aguinaldo se limitan a emitir un canto de alabanza al Niño Jesús, así como un mensaje de felicitación y buenos deseos a los dueños de la casa “multados” con el regalo de nochebuena: 
 
“Alabemos todos / al Niño Jesús,
que nació en Belén / y murió en la cruz.

También alabemos / con suma alegría,
a sus santos padres / San José y María.

Después de alabar / al Rey de los cielos,
con los de esta casa / nos entenderemos.

Y  les cantaremos / de Dios con la gracia,
deseando a todos / muy felices pascuas.

Y un año feliz / con prosperidad,
salud y dinero / y felicidad” 

En las estrofas que siguen, el autor pasa a describir el momento festivo o asunto central de la composición, merced al cual inserta esa aguda crítica social de inconfundible tono epigramático que tanto caracterizó a la mayor parte de las creaciones del entonces llamado “Cantor del Yaque” En las estrofas sexta, séptima y octava, el poeta crítica  :

a) A LOS CHISMOSOS , prestos siempre a generar nocivos efectos con sus lenguas lacerantes:

“Que el Niño Jesús /  muy a bien lo tenga,
librarnos a todos  / de las malas lenguas”

b) A  LOS ENVIDIOSOS, siempre mortificados por el éxito ajeno:

“Que los libre el Niño /  de los envidiosos,
que hacen mala sangre  /  y viven rabiosos”

c)   A  LOS MALOS VECINOS, eternos perturbadores de la paz familiar:

“Y los libre el cielo / de un vecino malo,
que es mucho peor /  que un incendio al lado”

En las cuatro estrofas siguientes se nos anuncia mediante el empleo  de términos o expresiones de gran valor sensorial que la cena o aguinaldo está casi a punto de comenzar:
 
¡Señores, silencio! / que el sonido empieza,
de platos, cubiertos / y arreglos de mesa.

Por el agujero / de la cerradura,
ya se siente el bajo / a fritanga pura.

Y allá en la cocina / ruidos de sartenes,
que sacan del horno / pavos y pasteles” 

Pues según señales / esta gente buena,
 trata de obsequiar / con tamaña cena.
 
Los visitantes,  excitados por la inminente presencia del manjar o plato deseado, muestran su desesperación y emiten un grito de indiscutible acento imperativo:

“Así, pues, señores,
los dueños de casa,
abran ya sus puertas,
que el tiempo se pasa.”

A partir de este momento, el poeta retoma el tono crítico de sus versos, dirigiendo sus incisivos cuestionamientos a quienes asisten a las celebraciones y actividades festivas  sin que hayan sido previamente invitados a las mismas:

“Y al entrar señores / mucha precaución,
con los que se meten/  sin invitación.

Y en los aguinaldos / los pulpos nombrados,
se sientan primeros / que los invitados”

Y al ir a la mesa / los primeros son,
en comer de todo / con mucha ambición.

Y son los primeros / en damas sacar,
y hasta los registros / los suelen bailar”

La advertencia está hecha, el deseo por disfrutar la cena se incrementa y es, por tanto, hora de entrar a la casa:

Entremos señores /  a esta honrada casa,
saludando a todos / y dando las gracias.

Y después de entrar / esa gente buena,
que no tarde mucho / en poner la cena.

El autor abandona el tono épico del relato para concluir sus famosos “Cánticos” con esta lírica exhortación:

Así, pues señores,
 sin más dilación,
 entremos cantando,
arandelas son”

Con el paso de los años, algunos de los versos que conforman estos “Cánticos” de Juan Antonio Alix, específicamente los que integran las cuatro primeras estrofas, fueron musicalizados y se les anexaron otros que nada tienen que ver con la versión original de los versos   que en los párrafos precedentes aparecen transcritos.
Entre esas estrofas agregadas o que no forman parte de las veinte más arriba comentadas, merecen citarse las siguientes: 

“Ábreme la puerta / que estoy en la calle
 y dirá la gente / que esto es un desaire…

A las arandelas / a las arandelas,
a las arandelas / de mi corazón.

Allá dentro veo / un bulto tapao,
no sé si será / un lechón asao”

Se tratan, estas últimas, de estrofas cuyo autor por el momento se desconoce, razón por la cual las mismas se sitúan en el plano de lo folklórico

jueves, 19 de diciembre de 2019

Conmemoran 53 años de la Batalla del Hotel Matum




Hoy se conmemoran 53 años de  la Batalla del Hotel Matum


En el día de hoy se conmenmoran 54 años del asalto al Hotel Matum por tropas regulares contra los constitucionalistas, ocurrido en el 19 de diciembre de  1965, y donde fallecieron el coronel Juan María Lora Fernández y el sargento Domingo Báez Peña,combatientes con coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó.
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 Hamlet Herman

Luego que los invasores impusieron sus “acuerdos de paz” a los constitucionalistas en 1965, el expresidente constitucional, coronel Francisco Caamaño Deñó, aceptó una invitación de la filial de Santiago de los Caballeros del Partido Revolucionario Dominicano (PRD).

La segunda ciudad más importante del país quería homenajear a los militares constitucionalistas por su destacada participación en defensa de la soberanía nacional. Aceptar significaba desplazarse masivamente desde Santo Domingo, donde se habían desarrollado las acciones que los llevaron a la gloria nacional. De ahí que Caamaño tuviera que examinar cuidadosamente las actividades programadas y evaluar los riesgos de un probable ataque, tal como le advirtiera el presidente provisional Héctor García-Godoy Cáceres.

Los jefes militares colaboracionistas, encabezados por Francisco Rivera Caminero, planearon entonces una agresión masiva de manera que   Caamaño ni la jefatura constitucionalista pudieran salir con vida de esa ciudad. Centenares de soldados fueron trasladados desde San Isidro  a la base aérea de Santiago, donde se reforzarían con miembros de la Segunda Brigada del Ejército Nacional.
El 19 de diciembre de 1965, mientras los constitucionalistas recordaban al teniente coronel Rafael Fernández Domínguez en el cementerio de Santiago, miembros de la Fuerza Aérea Dominicana apostados en una azotea, abrieron fuego sobre la comitiva patriota. Ante una valiente respuesta, los atacantes huyeron abandonando armas y pertrechos de guerra. Entonces se descubrió que en el panteón y sus alrededores habían colocado explosivos con la finalidad de cometer un acto terrorista de consecuencias incalculables.

Luego, los constitucionalistas se dirigieron hacia el hotel Matum a disfrutar de un banquete junto a sus simpatizantes. Ingenuamente confiaban que todo peligro había desaparecido.  Tan pronto como la multitud ingresó al edificio, un batallón de soldados tomó posiciones en el Monumento a los Héroes de la Restauración e iniciaron un nutrido fuego de ametralladoras y fusiles automáticos. Luego ampliarían el ataque con vehículos blindados que cañonearon el hotel.

Los constitucionalistas se vieron forzados a defenderse de los atacantes provocándoles numerosas bajas. Como declarara el coronel Caamaño, “solamente el valor y el arrojo de los hombres que defendían sus vidas contra una muerte inminente pudo evitar la masacre que se avecinaba”.
Luego de ocho horas de enfrentamiento armado, las bajas de las tropas atacantes fueron 72 muertos más 38 heridos de acuerdo con la versión pública del entonces presidente provisional García-Godoy. Por las tropas constitucionalistas las bajas fueron dos muertos: el coronel Juan Lora Fernández, jefe de Estado Mayor del Ejército constitucionalista, y el sargento Peñita.

La humillante derrota que los constitucionalistas infligieron a los agresores sólo podía compararse con la alcanzada el 27 de abril de 1965 en el puente Duarte.  El fracaso del Matum desencadenó entonces una oleada de remociones entre los militares y funcionarios que patrocinaron la fracasada operación.

El primero que perdió su posición fue el teniente coronel Marién Ortega Piñeyro, el mismo día de la operación.

Tres días después, el 22 de diciembre, se anunció el reemplazo del teniente general Bruce Palmer como jefe de las tropas estadounidenses en República Dominicana

A la semana del Matum, el gobierno de Brasil sustituyó al general Hugo Panasco Alvim. El 13 de enero de 1966, otra víctima del fracasado ataque fue el embajador de Estados Unidos, William Tapley Bennett, quien había desinformado a Washington hasta provocar el envío de tropas a Santo Domingo.
Justo un mes después del intento de genocidio, el Secretario de Estado para Asuntos Interamericanos del Departamento de Estado, Jack Hood Vaughn, fue sustituido por Lincoln Gordon.

Coincidencialmente, monseñor Octavio Beras Rojas fue desplazado por el nombramiento de monseñor Hugo Polanco Brito como Administrador Apostólico Sede Plena, evidenciando el cisma que provocó la invasión militar extranjera sobre la jerarquía católica.

Visto a la distancia de 46 años, esa humillación recibida por las Fuerzas Armadas colaboracionistas, tronchó la carrera de todos los que, de alguna manera, tuvieron responsabilidad en el ataque de Santiago. Esas sanciones evidenciaron la naturaleza agresora del gobierno de Estados Unidos y el carácter hipócrita de su política al culpar a quienes sólo cumplían órdenes superiores.

Por otra parte, la aplastante victoria constitucionalista elevó a Caamaño y a sus hombres aún más alto como defensores de la soberanía nacional y ejemplo de la dignidad del pueblo dominicano.

Tomado del periodico Hoy.

jueves, 17 de octubre de 2019

La Fuerza del Pueblo vencerá


La Fuerza del Pueblo vencerá
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En estos momentos se vive una crisis provocada por el intento de desconocer la victoria en buena lid del Dr. Leonel Fernández. 

Lo que hoy sucede se inscribe dentro de un proceso histórico de lucha dialéctica entre dos visiones contrapuestas de la política y el estado: Por un lado los que creen que el Estado tiene como fin único promover el bienestar y seguridad de todos, frente a quienes lo ven como un instrumento al servicio de intereses de individuos o grupos.

Esta vez no van a prosperar las artimañas fraudulentas con la que pretenden impedir que se verifique la voluntad reflejada en votos en las elecciones primarias en la que la mayoría decidió apoyar las ideas,propuestas y valores que representa Leonel Fernández. 

Hoy la correlación de fuerzas se inclina mayoritariamente hacia quienes reivindican la política como en espacio para la búsqueda del bien común. 

Este movimiento que empezó como una manifestación de rechazo a la violación de la Constitución, se ha convertido en una fuerza mayoritaria que reclama la consolidación de la institucionalidad democrática. 

El final de esta crisis, que ha de resolverse al amparo del ordenamiento jurídico, será el inicio de la dignificación de la política, del respeto a la Constitución, la institucionalidad democrática y la consolidación del Estado de Derecho. 

Todos aprenderemos que la democracia es el marco adecuado para construir progreso, paz,orden y bienestar.