martes, 11 de abril de 2017

11 de abril día Nacional del Café






11 de abril día Nacional del Café
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Buenos días,

Deseando un día satisfactorio para tod@s, les saludo de forma especial , para invitarles a que hoy 11 de abril, DIA DEL CAFÉ y cada día por venir, echemos una mirada solidaria con las familias dominicanas productoras de este aromático rubro.

Nuestro café atraviesa por días difíciles lo que ha meritado que Mediante el decreto, marcado con el número 101-13, El presidente Danilo Medina declaró de alto interés nacional el control de la roya del cafeto, a fin de adoptar las medidas necesarias para combatir la expansión de esa enfermedad vegetal.


“Uno de los grandes retos que enfrenta el sector cafetalero dominicano es que se creen las condiciones para que los caficultores sigan en las montañas y esto sólo puede lograrse mejorando la calidad de vida de estos, que pasa necesariamente por mejorar sus ingresos.”


Conservar la producción de café tiene  altas implicaciones medioambientales, económicas, sociales y culturales.


En este año de impulso agrofoerestal dentro del Cuatrienio del Agua, reflexionemos acerca  de cómo podemos ayudar a Salvar el 

Café y mejorar las condiciones de vida en sus comunidades , las familias y las personas.


Una de ellas puede ser contribuir a elevar la conciencia de la sociedad y de sus agentes en la necesaria apuesta por la regeneración de la producción nacional cafetalera.


Partidos, gremios, asociaciones, funcionarios de todos los niveles estamos conminados a aunar esfuerzos en esta labor.


Si hay café en las montañas, habrá agua en las llanuras.

Les invito a imitar a comprar sólo café dominicano ; de las montañas de blanco, de la cordillera septentrional,  de la Cordilera Central,de la Sierra de Neiba, de Ocoa, de Santiago, Barahona, Bonao, La Vega… Aroma, sabor y calidad.


¡Bendiciones, Paz y armonía hoy y Siempre!


martes, 28 de marzo de 2017

Las habichuelas con dulce, sabor a tradición


Postre típico

Las habichuelas con dulce, sabor a tradición
Por su alto contenido de azúcar hay quienes las consideran como un postre.
 

Por Sarah Pérez Barnes
Diario DigitalRD.Com

Las habichuelas con dulce constituyen un postre típico de la República Dominicana y posiblemente el más popular en esta bella isla, porque son pocas las personas que no se rinden ante un vaso de esta deliciosa crema típica de nuestra gastronomía.
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Su origen no se puede asegurar con precisión, pero sus ingredientes básicos: habichuelas rojas, azúcar, leche de vaca y en menor proporción leche de coco; batata, pasas y especias, así como su forma de preparación, sientan las bases para que unos lo atribuyan a los indígenas, otros a los europeos y algunos mantengan la duda sobre si fueron los asiáticos o lo africanos sus ideólogos.
 

Por su alto contenido de azúcar hay quienes las consideran como un postre, aunque otros las ven como un plato fuerte; pero su preparación y consumo, donde quiera que se efectúe, delata la presencia de dominicanos, quienes arrastran su folclore y su cultura a cualquier parte del mundo.
 

Aunque en otros países se prepararan diversos platos a base de granos y azúcar, los más reconocidos expertos dominicanos en el arte culinario aseguran que ninguno de ellos resulta tan delicioso y suculento como las habichuelas con dulce, arraigadas de manera indeleble en nuestros gustos y tradiciones.
 


Aunque los dominicanos las disfrutan durante todo el año; la popularidad de las habichuelas con dulce aumenta durante la época de Cuaresma y en Semana Santa, cuando dicen presente en casi todos los hogares dominicanos donde, por lo general, se preparan en cantidad suficiente para compartirlas con los familiares, vecinos y amigos.
 

Desde hace muchos años, en la República Dominicana, de manera especial en la zona del Cibao, se hizo una costumbre su consumo los Miércoles Ceniza, los viernes de Cuaresma y en la Semana Mayor, como forma de buscarle un sustituto a la carne, cuyo consumo se restringe durante ese período.
 

Su historia

El antropólogo dominicano José Guerrero señala que sobre la génesis de las habichuelas con dulce se conoce poco y atribuye al militar francés Dorvo Soulastre la versión más aproximada de lo que podría ser el origen real de esta tradicional comida dominicana.
 

A juicio de Guerrero, los datos aportados por Soulastre, que se relacionan con la era de Francia en Santo Domingo (1795-1809) y atañen a la migración francesa de Saint Domingue (posteriormente Haití) hacia la parte oriental (hoy República Dominicana), permiten deducir y reconstruir la historia de las habichuelas con dulce de la siguiente manera:
 

Entre los emigrantes que arribaron a nuestro país a finales del 1795 y el 1809 estaba Francois Delalande dueño de una finca de legumbres en el norte de Haití. Allí, un mulato le pide la mano de una de sus hijas y ante la negativa que recibió decide vengarse persiguiendo a la familia, por lo cual el padre huye a Monte Cristi con su familia y de ahí pasan a Santo Domingo, donde comienzan a cultivar un pedazo de tierra que les cede un español.
 

Entre todas las legumbres producidas por Delalande, Soulastre se interesó por unos “frijolillos” que se comían “tan finos y azucarados” como en Francia. Dada la imposibilidad de aclimatar frijoles franceses a la tierra dominicana, los sustituyó por otros de Estados Unidos y en su preparación comenzó a utilizarse la leche.
Después del 1844, los frijoles franceses sembrados y los importados fueron sustituidos por las habichuelas producidas en América desde los tiempos precolombinos. El proceso de fusión y síntesis culinaria del pueblo dominicano adoptó y adaptó los frijolillos azucarados de Francia y los convirtió nuestras sabrosas y tradicionales habichuelas con dulce.
 

En Haití no prendió la costumbre de las habichuelas con dulce porque los frijoles azucarados eran consumidos por nobles y ricos plantadores, quienes emigraron a otros países.
 

Guerrero esgrime otro argumento que permite relacionar los “frijolillos azucarados” franceses con el origen de las habichuelas con dulce: Soulastre los describió “cuatro días antes del Domingo de Ramos”, lo cual sugiere que eran parte de la conmemoración de la “Semana Mayor”.
También relata que “en Cotuí se inauguraba la Cuaresma con una comparsa llamada Mediodía, en la cual un hombre se vestía de mujer seguido de un coro de niños que clamaba: ¡Habichuelas con dulce, por el burén, Mediodía!, y en Miches, muchachos disfrazados o tiznados cantaban: Muchachos que quieren/habichuelas”.
Cada región les da un toque diferente
 

La tradición de las habichuelas con dulce arropó a toda nuestra isla, pero en cada región se les da un toque diferente, acorde los gustos particulares de cada familia: nuez moscada, vainilla o jengibre, aunque su preparación es prácticamente la misma.
Muchos las prefieren con algunos granos y otros optan por licuarlas o colarlas para disfrutar de una verdadera crema dulce. En el Cibao se sustituyen por habas, indicando un origen lindero-cibaeño o sureño, y en Sudeste se le llama condolias.

Pero, independientemente de su origen o la forma en que ese degusten: calientes, a temperatura ambiente, refrigeradas, como postre o como plato fuerte, con o si granos, con galletitas o con casabe, las habichuelas con dulce constituyen un plato singular, muy característico de la culinaria dominicana y quizas único en el mundo

sábado, 18 de marzo de 2017

Agua, vida y salud


Agua, vida y salud
 
 Ing. Carlos M. Checo

El llamado de atención al  cuidado y buen uso del agua que hemos recibido desde hace décadas, no ha logrado generar en nosotros una actitud en consonancia con la gravedad de la problemática. Lamentablemente, no se ha generado la alarma suficiente, que nos conmine a trabajar con denuedo haciendo del asunto del agua  un componente primordial de la agenda de prioridades nacionales.

Con el paso de los años, la incidencia negativa del cambio climático y otros factores como la desforestación y la destrucción de acuíferos han agravado la situación del agua, esto unido a la acelerada y caótica urbanización, deben movernos a  actuar de inmediato en procura de conservar este preciado recurso.

El agua es el elemento principal para nuestra existencia. Sin ella no es posible la vida, ni animal ni vegetal. Es el componente mayoritario en la estructura  y procesos metabólicos de los seres vivos.

El agua es uno de los elementos  esenciales para la salud,  tanto del planeta, como de los animales que la habitan. Resulta fundamental en la supervivencia del ser humano.
Casi tres cuartas  parte  del planeta está formado por agua. A su vez, el ser humano y los animales están constituidos por un 70 por ciento de agua; nuestras células contienen igual proporción del líquido.

En los seres, humanos el agua, actúa  como disolvente, es un vehículo que transporta  vitaminas y nutrientes esenciales de los alimentos a las células. Además, nuestros cuerpos también utilizan este recurso para eliminar toxinas, regular la temperatura y ayudar al metabolismo. Una de las funciones del agua es limpiar y mantener los tejidos sanos. Por medio de la sudoración se disipa el calor en nuestros cuerpos.

En los ecosistemas, regula la temperatura ambiental.                       
Necesitamos agua todos los días, para varias funciones, especialmente en sus actividades rutinarias y de vida cotidiana, como por ejemplo: aseo personal, labores domésticas y sobre todo, su ingesta.

El año pasado, como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU (ODS), la comunidad internacional se comprometió a “garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos”.

El acceso al agua potable una necesidad básica del ser humano y vital tanto desde el punto de vista de la salud, social y económico.
Se calcula que en el mundo en desarrollo, el agua no apta para el consumo y las malas condiciones de saneamiento causan el 80% de las enfermedades.

El agua dulce es un bien escaso e insustituible y también el fundamento de la vida en el planeta. Es indispensable su protección y conservación para todos  y para mantener el equilibrio de los ecosistemas.

Los recursos hídricos no son inagotables, por lo que debe ser parte de la tarea colectiva y permanente  crear conciencia en la población  sobre la importancia de hacer buen uso del agua potable y velar porque todas las personas tengan acceso a este recurso.
Al ser el agua  un componente tan importante para nuestra fisiología, debemos tener en cuenta tanto la cantidad como la calidad del agua que tomamos. El agua debe ser siempre potable, limpia y libre de contaminantes.

La contaminación del agua ocasiona múltiples transmisión de enfermedades, con gran incidencia en la mortalidad infantil, adultos mayores y personas delicadas de salud. Garantizar la disponibilidad del agua conlleva a no alterar negativamente su ciclo y a cuidar y preservar las fuentes de abastecimiento.

El ciclo del agua, se denomina al proceso  compuesto por la evaporación: el agua de la superficie terrestre pasa a la atmósfera; donde se produce la condensación que luego se precipita de nuevo a la superficie de la tierra.

En este proceso las plantas y los bosques desarrollan un rol importante, mediante la transpiración purifican el agua, ayudan en la infiltración de la lluvia y los bosques actúan como una esponja para absorberla.

República Dominicana tiene serios desafíos relacionados con la conservación,  producción y buen uso del agua. El principal reto de las autoridades es suplir en forma adecuada y suficiente  el líquido para el  consumo humano,  las labores agrícolas, uso industrial y  generación de energía.
Sin bosques no habrá agua, se hace necesario proteger los bosques, evitando la degradación y pérdida de capa boscosa.

Debemos implementar planes inmediatos para contrarrestar el deterioro progresivo de las cuencas hidrográficas del país. Es perentorio cuidar y proteger nuestros ríos, los cuales han perdido más del 50% de su caudal en los últimos años,  debido a la contaminación ambiental y la deforestación.

Tenemos que restablecer la integridad ecológica de aguas subterráneas y superficiales, ríos, lagos, humedales y zonas costeras, víctimas de la contaminación por vertidos industriales, aguas residuales y grandes cantidades de desechos sólidos domésticos. Los ayuntamientos que son los responsables del aseo de las comunidades, deben evitar que la gente utilice los arroyos y cañadas para tirar basura, un alto porcentaje de basura tiene como destino las fuentes acuíferas.

El problema del agua es complejo y la necesidad de acción cada vez más evidente y apremiante; lo que nos compromete a ser cuidadosos con el gasto del agua, tanto a nivel individual como colectivo. Clave para el bienestar humano y sólo funciona como recurso renovable si está bien gestionada. Hay que tomar conciencia para que este bien, no se desperdicie. Estamos llamados a la utilización racional del agua. Con una gestión eficiente y sostenible

Todos los días deben ser días de trabajar juntos para gestionar el recurso más importante del planeta. 

Cuidemos el agua, y estaremos cuidando la vida, ya que la vida…  es AGUA.
           

jueves, 22 de diciembre de 2016




 Importancia de los árboles para la Salud
 árboles de mango - injertados - primera calidad
 Carlos M. Checo

Los árboles de nuestras ciudades juegan un papel de importancia vital en la salud de los habitantes de las mismas. Son un valioso recurso ambiental que nos aportan múltiples beneficios. Cumplen funciones insustituibles para la vida y bienestar de las personas. Son componentes imprescindibles de un ecosistema saludable.


La ciencia ha demostrado el papel fundamental que desempeñan los árboles en la naturaleza y los beneficios que aportan al hombre y los seres vivos en general: purifican el aire, desarrollan funciones decisivas para que la atmósfera sea respirable, retiran de la atmósfera los olores y gases contaminantes como el óxido de nitrógeno, el amoníaco, el dióxido de azufre, entre otros causantes de múltiples enfermedades como tumores malignos, degradación de las células y envejecimiento prematuro.


Mediante la fotosíntesis, proceso en el que los árboles elaboran la clorofila, estos absorben el dióxido de carbono (CO2) presente en la atmosfera y liberan oxígeno.


Son necesarios 22 árboles para suplir el requerimiento de oxígeno de una persona. Un árbol puede absorber hasta 150 Kgs. de bióxido de carbono al año, mejorando la calidad del aire mitigando el efecto invernadero y sus nefastas consecuencias.

Nos protegen del sol y nos refrescan. Gracias al vapor de agua que liberan a través de sus hojas, a la sombra de un árbol la temperatura del aire puede ser menor en 5.4º C, que en lugares descubiertos. 

Los árboles en las ciudades aportan altos beneficios ambientales y valores estéticos; por lo que la Organización Mundial de la Salud recomienda que las ciudades tengan al menos nueve metros cuadrados de zonas verdes por habitantes y un árbol por cada tres.
Las ramas, las hojas y troncos de los árboles amortiguan el impacto de la lluvia y el viento. Disminuyen la contaminación acústica, sirven de albergue y alimentos a un gran número de especies animales y vegetales. Los árboles evitan la erosión de los suelos, gracias a sus raíces, que profundizan en el mismo.

Sobran razones para valorar, cuidar y proteger los árboles; haciéndolo, garantizamos no solo una mejor calidad de vida, sino la vida misma.

Lamentablemente en nuestro medio, ocurren hechos que constituyen atentados contra este preciado bien. Por causas diversas personas y entidades; proceden a realizar podas que no siempre son realizadas de acuerdo a patrones científicos, ni por personal capacitado.

La poda es una agresión al árbol, aunque en ocasiones por causas justificadas; se tiene que recurrir a ella. Por lo que hay que tener presente que una poda mal realizada puede llevar el árbol a la muerte, afectando nuestra salud seriamente y comprometiendo el valor del patrimonio forestal urbano.
Es hora de tener como misión recuperar, conservar y gestionar el arbolado urbano, como contribución al bienestar ciudadano. Cada vez se hace más necesaria el establecimiento de una relación de armonía y respeto hacia la naturaleza.

Cada provincia, cada municipio, cada escuela, cada hogar y todos los ciudadanos tienen la obligación de constituirse en amigos y defensores de los árboles. Estableciendo una relación armoniosa y provechosa con los mismos, velando para que las autoridades; en especial los cabildos, que son los responsables del cuidado y manejo del arbolado urbano; desempeñen a cabalidad la función de ser celosos guardianes de este bien patrimonial que tanto incide en nuestra salud y bienestar.

sábado, 19 de noviembre de 2016

¿Por qué el año comienza el 1 de enero?

ASTRONOMÍA | Crónicas del Cosmos

¿Por qué el año comienza el 1 de enero?

El reloj astronómico de Praga. | ELMUNDO.esEl reloj astronómico de Praga. | ELMUNDO.es
El astrónomo Rafael Bachiller nos descubre en esta serie los fenómenos más espectaculares del Cosmos. Temas de palpitante investigación, aventuras astronómicas y novedades científicas sobre el Universo analizadas con profundidad.

La decisión de comenzar el año en enero tiene su origen en la antigua Roma, en el siglo II a.C., pero durante la Edad Media el inicio del año se celebraba en la Navidad, la Encarnación o la Pascua. La historia de nuestro calendario, el más usado del mundo, es el resultado de aproximaciones sucesivas del año civil al año astronómico que marca las estaciones.
Fragmento de un antiguo calendario romano.Fragmento de un antiguo calendario romano.

Un fundamento astronómico

El día y el año (tal y como está definido hoy) tienen su fundamento en el movimiento de la Tierra sobre sí misma y en torno al Sol. El día y el año son pues los ladrillos de un calendario solar. Sin embargo, el mes es una unidad basada en el movimiento de la Luna y forma la base de los calendarios lunares. La semana, una unidad intermedia muy conveniente para organizar los días de trabajo y de descanso, corresponde aproximadamente a una fase lunar.

El laberinto romano

Nuestro calendario actual es obviamente solar, pero sus orígenes se remontan al antiguo calendario romano que tenía un fundamento lunar. En la antigua Roma, varios siglos antes de nuestra era, el año era una sucesión de diez meses: Martius (dedicado a Marte), Aprilis (del latín aperire, abrir, por los brotes vegetales), Maius (por la diosa Maia), Junius (por Juno), Quintilis (el mes quinto), Sextilis (sexto), September (séptimo), October (octavo), November (noveno), y December (décimo).
El año comenzaba el primer día (calendas) de Marzo, bajo los auspicios del dios guerrero, pues esta era la fecha que marcaba el inicio de las campañas militares con la designación de los cónsules. Los meses comenzaban con la luna nueva, algo que era difícil de determinar observacionalmente (precisamente porque en esa fase la luna no es visible).
Julio César.Julio César.
Además, como el año era mucho más corto de 365 días, su inicio iba cambiando de estación, lo que creaba inconvenientes en las campañas militares. Para evitar este problema, se intercalaban meses adicionales cada cierto tiempo. Esta situación se prestaba a un gran desorden. Los pontífices (encargados del calendario además de los puentes de Roma) alargaban y acortaban los años fraudulentamente, según su conveniencia, para prolongar la magistratura de sus amigos y reducir la de otros.
Numa Pompilius trató de acompasar el calendario romano a las estaciones añadiendo de manera permanente dos meses al final: Ianarius (dedicado a Jano, mes 11) y Februarius (de februare, purificación, mes 12).
A mediados del siglo II a.C., las campañas militares lejos de Roma (y concretamente en Hispania) requerían nombrar a los cónsules con suficiente antelación al comienzo de las actividades. En el año 153 a.C. se fijó el principio del año en el día 1 de Ianarus (en lugar del 1 de Martius), fecha en que se pasó a realizar el nombramiento de los cónsules, esto es, dos meses antes del comienzo de las campañas.
Enero, del calendario de ‘Las horas del Duque de Berry’.Enero, del calendario de ‘Las horas del Duque de Berry’.
Gracias a los dos meses adicionales introducidos por Numa Pompilius, el año había pasado a tener unos 355 días, pero aún así era demasiado corto respecto del año de las estaciones. Ocasionalmente se introducía un decimotercer mes, algo también propicio a manipulaciones por intereses políticos o económicos. En el año 46 a.C. el año del calendario se encontraba desfasado unos tres meses respecto de las estaciones y seguía reinando el desorden.

César bien asesorado

Fue Julio César (102 – 44 a.C.) quien en el 45 a.C. (año 708 de Roma) decidió realizar una reforma definitiva del calendario. Encargó el trabajo al prestigioso astrónomo griego Sosígenes que estaba establecido en Alejandría. Sosígenes se despreocupó de la Luna y ajustó la duración de los meses para fijar la duración total del año en 365,25 días por término medio, es decir, unos 11 minutos más cortos que el año trópico (el de las estaciones, que dura 365,2422 días), transformando así el calendario de lunar a solar. Como resultaba conveniente que el año tuviese un número entero de días, se fijó el año ordinario en 365 días (como el de los egipcios) y para que no se acumulase un decalaje con las estaciones se decidió intercalar un día extra cada cuatro años.
Posteriormente, el mes Quintilus fue renombrado Julius (en honor de Julio César) y el Sextius pasó a llamarse Augustus (por Augusto) pero, por inercia del lenguaje, September, October, November y December han conservado unos nombres que hoy nos resultan aparentemente absurdos y que son, obviamente, inadecuados.

Reticencias con Enero

Este calendario, denominado juliano en memoria de Julio César, permaneció válido durante más de dieciséis siglos. Pero durante muchos de estos siglos, los católicos se resistieron a celebrar el principio del año en un mes dedicado a una deidad pagana.
En la Edad Media, diferentes pueblos de Europa tenían por costumbre celebrar el principio del año en fechas de significado religioso. Dependiendo del estado europeo, se utilizaba el ‘estilo’ de la Navidad (el año comenzaba el 25 de diciembre), el de la Encarnación (25 de marzo), o el de la Pascua (¡con el año comenzando en fecha variable!). Y en algunos de los estados se cambiaba a veces. Por ejemplo, en Aragón se utilizó el estilo de la Encarnación hasta 1350, y entonces se cambió al de la Navidad que permaneció hasta principios del XVII. En pocos estados (por ejemplo Polonia, desde 1364) se utilizó el estilo de la Circuncisión, con el año comenzando el 1 de enero.
El inicio del año el 1 de enero se hizo obligatorio en muchos estados europeos a partir del siglo XVI. Se impuso en Alemania mediante un edicto hacia 1500; Carlos IX lo decretó en 1564 en Francia y entró en funcionamiento en 1567; en España se generalizó hacia el siglo XVII (en el XVIII en Cataluña), y en Inglaterra hubo que esperar hasta 1752.
Calendario gregoriano, Unión Soviética, del año 1930. | ELMUNDO.esCalendario gregoriano, Unión Soviética, del año 1930. | ELMUNDO.es

Del juliano al gregoriano

Con el transcurso de los siglos, los 11 minutos de diferencia en la duración del año juliano y del trópico, generaron una deriva muy significativa. A finales del siglo XVI, a pesar de la corrección introducida en el concilio de Nicea (año 325 d.C.), el equinoccio de primavera (muy importante para la Iglesia, pues determina la fecha de la Pascua) caía hacia el 11 de Marzo, es decir, 10 días antes de la fecha que la Iglesia le había impuesto en Nicea. Esta situación llevó al papa Gregorio XIII a realizar una importante reforma en 1582, año al que recortó 10 días.
En el excelente calendario resultante, denominado gregoriano, vigente hasta hoy, el año tiene una duración media de 365,2425 días. Pero aún contiene diferencias significativas respecto del año astronómico (el año gregoriano dura 26 segundos más que el trópico) y aún conserva numerosas curiosidades y elementos peculiares. Por ejemplo, sigue conteniendo años bisiestos (entre los que se encuentra el 2012), pero se suprimieron los años seculares de entre tales bisiestos (salvo aquellos que son divisibles por 400).

También interesante

  • El término calendario deriva del latino calendas que se empleaba para denominar el día inicial de cada mes. Calendas, a su vez, procede del verbo calare (llamar). A primero de mes los cobradores reclamaban los tributos y, para ello, llamaban a los ciudadanos a gritos. El libro en el que estos cobradores anotaban sus cuentas se denominaba calendarium...

  • En Inglaterra, el inicio del año en el 1 de enero se decretó en 1752 (antes se celebraba el 25 de marzo). Para ello hubo que suprimir enero, febrero y veinticuatro días de marzo del año 1751, que sólo tuvo 282 días (del 25 de marzo al 31 de diciembre). Al mismo tiempo, se impuso el calendario gregoriano para lo que hubo que suprimir 11 días de 1752 (en lugar de los 10 que fueron necesarios cuando se instauró la reforma por vez primera en 1582). Al miércoles 2 setiembre de 1752 siguió el jueves 14 de setiembre. Lord Chesterfield, promotor de las reformas, tuvo que aguantar sátiras en las que se le reclamaba: "Devuélvenos nuestros once días".

  • El peculiar calendario republicano francés, que estuvo vigente apenas trece años (desde octubre de 1793 hasta diciembre de 1805) cambió el principio del año del 1 de enero al día del equinoccio de otoño en París, aniversario de la Primera República (22 de setiembre de 1792). El mes en que comenzaba el año pasó a denominarse Vendémiaire (por la vendimia
  • Tomado del mundo.es 

    http://www.elmundo.es/elmundo/2011/12/26/ciencia/1324904754.html

sábado, 15 de octubre de 2016

La Ficción Montonera: Bruno Rosario Candelier



Leer nos ayuda a crecer
Recomiendo la lectura del libro : La Ficción Montonera, de Bruno Rosario Candelier
 
Biblioteca Infantil y Juvenil Rep. Dom Koha › Detalles de: La ...

“Es una obra de carácter interpretativo y crítico que trata las luchas montoneras que se han escenificado en  nuestro país”.

"La importancias de las novelas estudiadas radica en su valor literario, el manejo de la ficción y los aspectos socioculturales en los cuales se fundamentan los autores de las obras estudiadas por Bruno Rosario Candelier"

Para Rosario Candelier las novelas de la Revolución son “Las más lúcidas exponentes de nuestro devenir histórico y de nuestras peculiaridades socio gráficas y constituyen una copiosa fuente documental para rastrear y valorar apreciables manifestaciones conductuales del pueblo dominicano
                                                     La Ficción Montonera
Las Novelas de las  Revoluciones
Bruno Rosario Candelier
 Sociedad Dominicana de Bibliófilos
2003

Ensayo crítico de las siguientes novelas:
Enriquillo     La Novela romántica de la rebelión
Guanuma     “          “       modernista de la sublevación
La Mañosa  “          “       socio realista de la revolución
Guazábara    “        “       criollista de la montonera
La vida no tiene nombre  La novela vanguardista de las luchas gavilleras
El terrateniente                  “     “        neorrealista de los frentes gavilleros