Agua, vida y salud

Ing. Carlos M. Checo
El llamado de atención al cuidado y buen uso del agua que hemos recibido
desde hace décadas, no ha logrado generar en nosotros una actitud en consonancia
con la gravedad de la problemática. Lamentablemente, no se ha generado la
alarma suficiente, que nos conmine a trabajar con denuedo haciendo del asunto
del agua un componente primordial de la
agenda de prioridades nacionales.
Con el paso de los años, la incidencia negativa
del cambio climático y otros factores como la desforestación y la destrucción
de acuíferos han agravado la situación del agua, esto unido a la acelerada y
caótica urbanización, deben movernos a actuar de inmediato en procura de conservar
este preciado recurso.
El agua es el elemento principal para nuestra
existencia. Sin ella no es posible la vida, ni animal ni vegetal. Es el
componente mayoritario en la estructura y procesos metabólicos de los seres vivos.
El agua es uno de los elementos esenciales para la salud, tanto del planeta, como de los animales que
la habitan. Resulta fundamental en la supervivencia del ser humano.
Casi tres cuartas parte del planeta está formado por agua. A su vez,
el ser humano y los animales están constituidos por un 70 por ciento de agua;
nuestras células contienen igual proporción del líquido.
En los seres, humanos el agua, actúa como disolvente, es un vehículo que
transporta vitaminas y nutrientes
esenciales de los alimentos a las células. Además, nuestros cuerpos también
utilizan este recurso para eliminar toxinas, regular la temperatura y ayudar al
metabolismo. Una de las funciones del agua es limpiar y mantener los tejidos
sanos. Por medio de la sudoración se disipa el calor en nuestros cuerpos.
En los ecosistemas,
regula la temperatura ambiental.
Necesitamos agua todos los días, para varias
funciones, especialmente en sus actividades rutinarias y de vida cotidiana, como
por ejemplo: aseo personal, labores domésticas y sobre todo, su ingesta.
El año pasado, como parte de los Objetivos de
Desarrollo Sostenible de la ONU (ODS), la comunidad internacional se
comprometió a “garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y
el saneamiento para todos”.
El acceso al agua potable una necesidad básica
del ser humano y vital tanto desde el punto de vista de la salud, social y
económico.
Se calcula que en el mundo en desarrollo, el
agua no apta para el consumo y las malas condiciones de saneamiento causan el
80% de las enfermedades.
El agua dulce es un bien escaso e insustituible
y también el fundamento de la vida en el planeta. Es indispensable su protección
y conservación para todos y para
mantener el equilibrio de los ecosistemas.
Los recursos hídricos no son inagotables, por
lo que debe ser parte de la tarea colectiva y permanente crear conciencia en la población sobre la importancia de hacer buen uso del
agua potable y velar porque todas las personas tengan acceso a este recurso.
Al ser el agua
un componente tan importante para nuestra fisiología, debemos tener en
cuenta tanto la cantidad como la calidad del agua que tomamos. El agua debe ser
siempre potable, limpia y libre de contaminantes.
La contaminación del agua ocasiona múltiples
transmisión de enfermedades, con gran incidencia en la mortalidad infantil,
adultos mayores y personas delicadas de salud. Garantizar la disponibilidad del
agua conlleva a no alterar negativamente su ciclo y a cuidar y preservar las
fuentes de abastecimiento.
El ciclo
del agua,
se denomina al proceso compuesto por la evaporación: el agua de la
superficie terrestre pasa a la atmósfera; donde se produce la condensación que luego se precipita de nuevo a la superficie de
la tierra.
En este proceso las plantas y los bosques
desarrollan un rol importante, mediante la transpiración purifican el agua, ayudan
en la infiltración de la lluvia y los bosques actúan como una esponja para
absorberla.
República Dominicana tiene serios desafíos
relacionados con la conservación, producción y buen uso del agua. El principal
reto de las autoridades es suplir en forma adecuada y suficiente el líquido para el consumo humano, las labores agrícolas, uso industrial y generación de energía.
Sin bosques no habrá agua, se hace necesario
proteger los bosques, evitando la degradación y pérdida de capa boscosa.
Debemos implementar planes inmediatos para
contrarrestar el deterioro progresivo de las cuencas hidrográficas del país. Es
perentorio cuidar y proteger nuestros ríos, los cuales han perdido más del 50% de
su caudal en los últimos años, debido a
la contaminación ambiental y la deforestación.
Tenemos que restablecer la integridad ecológica
de aguas subterráneas y superficiales, ríos, lagos, humedales y zonas costeras,
víctimas de la contaminación por vertidos industriales, aguas residuales y
grandes cantidades de desechos sólidos domésticos. Los ayuntamientos que son
los responsables del aseo de las comunidades, deben evitar que la gente utilice
los arroyos y cañadas para tirar basura, un alto porcentaje de basura tiene como
destino las fuentes acuíferas.
El problema del agua es complejo y la necesidad
de acción cada vez más evidente y apremiante; lo que nos compromete a ser
cuidadosos con el gasto del agua, tanto a nivel individual como colectivo. Clave
para el bienestar humano y sólo funciona como recurso renovable si está bien
gestionada. Hay que tomar conciencia para que este bien, no se desperdicie. Estamos
llamados a la utilización racional del agua. Con una gestión eficiente y
sostenible
Todos los días deben ser días de trabajar juntos
para gestionar el recurso más importante del planeta.
Cuidemos el agua, y estaremos
cuidando la vida, ya que la vida… es AGUA.