lunes, 11 de mayo de 2026

Santo Domingo en alerta: el cemento avanza y los espacios verde

Santo Domingo en alerta: el cemento avanza y los espacios verde (fragmento)

Menos árboles, más asfalto, la ciudad de Santo Domingo pierde su equilibrio

Adalberto de la Rosa, Diario Libre


 



El aumento de la huella edificable y la disminución de la mancha verde en gran parte de los 91 kilómetros cuadrados del Distrito Nacional está generando un desequilibrio en el crecimiento urbano, con cada vez menos espacios verdes para la recreación, la reducción de la temperatura y la captura de CO2, factores que impactan la calidad de vida de la población.

Se estima que entre un 25 % y un 35 % de la ciudad cuenta con cobertura vegetal, parques o áreas verdes visibles en algunas zonas; sin embargo, estas no cumplen con los parámetros internacionales de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que establece un urbanismo sostenible con entre un 20 % y un 40 % de mancha verde.

Expertos en urbanismo y medio ambiente recomiendan que las ciudades dispongan de al menos 9 metros cuadrados de área verde por persona y entre 1 y 3 árboles por habitante, tomando en cuenta especies con impacto positivo en el entorno.

Uno de los principales desafíos del Distrito Nacional es el vertiginoso crecimiento vertical, con la construcción de altas torres en espacios limitados, muchas de ellas fruto del interés privado de inversionistas y no de políticas municipales o estatales que garanticen un desarrollo urbano ordenado.

 

En ese contexto, los grandes pulmones verdes del Distrito Nacional juegan un papel estratégico. El Parque Mirador Sur constituye uno de los principales corredores ecológicos y climáticos de la capital.

Su cobertura arbórea ayuda a mitigar el efecto de isla de calorabsorbe carbono, regula la temperatura y ofrece espacios de recreación y salud para miles de ciudadanos.

Este sistema ambiental se complementa con el Parque Zoológico Nacional, el Jardín Botánico Nacional, el Parque Iberoamérica, el Centro Olímpico y sectores históricamente arbolados como Los Jardines, 

Para los ambientalistas, la ciudad necesita un mejor arbolado, a pesar de los esfuerzos realizados para "airear" las estructuras de cemento mediante la siembra de árboles.

Advierten que la ciudad ha desarrollado un fuerte efecto de isla de calor debido al exceso de asfalto y cemento, y afirma que el crecimiento vertical debió ir acompañado de aceras más amplias y corredores arborizados, permitiendo sustituir patios privados perdidos por calles más verdes y sombreadas.

 

Tanto urbanistas como ambientalistas coinciden en que la ciudadanía también tiene responsabilidad en este proceso. Muchos árboles son eliminados por residentes debido a molestias relacionadas con raíces, hojas o mantenimiento, sin considerar alternativas ni el impacto ambiental.

"Reclamamos más árboles, pero muchas veces somos los primeros en cortarlos. Esto es importante decirlo. La cobertura arborescente residencial promedio por barrio era de 21 % y ha bajado incluso a 17 %. Debemos fomentar una mejor arborización urbana", señalaron.

Ambos expertos coinciden en que el arbolado urbano debe ser tratado como infraestructura estratégica de la ciudad, al mismo nivel que el drenaje, las calles o la recogida de residuos.

Además de su valor ambiental, destacan su impacto económico en la reducción del consumo energético, la mitigación del calor y el aumento de la calidad de vida.

Para lograrlo, consideran necesario mantener políticas públicas permanentes, fortalecer la formación de técnicos forestales y garantizar que los planes de ordenamiento territorial incorporen el componente ambiental como eje central del desarrollo urbano.

Mientras Santo Domingo continúa expandiéndose, el debate ya no gira únicamente en torno a cuánto construir, sino a cómo hacerlo sin perder los espacios verdes que permiten que la ciudad siga respirando.

 

 


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