miércoles, 4 de febrero de 2026

Economía solidaria para fortalecer las comunidades

 

Economía solidaria para fortalecer las comunidades

Carlos Checo Estrella

El cooperativismo es un movimiento social basado en una doctrina, principios y valores que promueve la cooperación de sus miembros en el ámbito económico y social, como un medio para lograr que sus asociados obtengan mayores beneficios para satisfacer sus necesidades.

Destaca la primacía de las personas y el fin social sobre el capital en la distribución y el uso de los excedentes o los beneficios, así como de los activos.

Como modelo de economía social y solidaria, en lugar de buscar maximizar las ganancias, el objetivo principal de una cooperativa es mejorar la calidad de vida de sus miembros y de la comunidad en general.

El cooperativismo es una alternativa viable para asegurar acceso de millares de personas empobrecidas y sus familias, a medios de producción, generación y distribución de riquezas con mayor equidad

Entre los principios cooperativos se encuentran:

Membresía voluntaria y abierta, control democrático de los miembros, participación económica de los miembros, autonomía e independencia, educación, formación e información, cooperación entre cooperativas, preocupación por la comunidad.

Una cooperativa es una «asociación autónoma de personas unidas voluntariamente para satisfacer sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes a través de una empresa de propiedad conjunta y controlada.

Las cooperativas surgen a partir de la década de 1840, cuando después de perder sus empleos a causa de la industrialización, un grupo de obreros creó la Sociedad de Socios Equitativos de Rochdale. Uniendo sus recursos abrieron una tienda que proporcionaba los bienes que todos necesitaban, pero que no podían pagar por sí solos.

La idea del cooperativismo en República Dominicana comenzó a mediados de 1946, y estuvo a cargo de sacerdotes de la orden Scarboro, organizándose la primera cooperativa de ahorros y crédito en Manoguayabo por el padre Alfonso Chafe, luego el también padre Santiago Walsh, párroco de Bayaguana, organizó otra cooperativa.

Esta primera parte del cooperativismo dominicano culmina con la organización de la Federación de Cooperativas de Ahorro y Crédito (FEDOCOOP) el primero de agosto del 1949  

En Asamblea celebrada 1 de agosto del 1949, en el Salón Parroquial de la Iglesia San Juan Bosco, con la asistencia de 25 delegados de 8 cooperativas, por todo el país. 

Las primeras cooperativas fueron constituías sin personería jurídica. Fue en octubre del año 1952 cuando se promulga la primera Ley No. 3431 sobre asuntos cooperativos, de inmediato las instituciones constituidas tramitaron su incorporación, obteniendo las cooperativas los primeros reconocimientos legal, mediante el decreto No. 9616 de diciembre de 1954 como también la Federación, obtuvo su reconocimiento jurídico e el mismo decreto.

En este período suceden dos hechos importantes: La aparición del Estado en el Cooperativismo Dominicano, con la creación del Instituto de Desarrollo y Crédito Cooperativo (IDECOOP), el cual surge en el período constitucional del 1963.

Los principios cooperativos son pautas por las cuales las cooperativas ponen en práctica sus valores.

Las cooperativas se basan en los valores de autoayuda, responsabilidad propia, democracia, igualdad, equidad y solidaridad.

Creen en los valores éticos de honestidad, apertura, responsabilidad social y cuidado de los demás.

Otras características importantes son: la educación y formación continua de los miembros, membresía voluntaria y abierta, control democrático de los miembros, participación económica de los miembros, Autonomía e independencia, educación, capacitación e información, cooperación entre cooperativas, preocupación por la comunidad

Uno de los retos del sector cooperativo dominicano para ganar mayor fe pública y reforzar su reputación, es asumir a cabalidad la filosofía del modelo económico social y solidario.

Garantizar una gestión diáfana, efectiva y eficiente.

Fortalecer la educación para generar conciencia en los asociados a cerca de sus deberes y derechos. Cimentando los valores asociativos por encima del interés particular, incentivando el trabajo por el bien común.

Es primordial incluir un programa de educación cooperativa: la filosofía y los principios en los que se basa el cooperativismo, los valores que rigen las acciones de esas entidades, el espíritu de la cooperación y la ayuda mutua, la solidaridad; y sobre las conveniencias y el potencial de las empresas de propiedad conjunta y sin ánimo de lucro, que son las cooperativas, en el mejoramiento de las actividades económicas la vida de la gente.

 Conocer sus deberes y derechos los asociados pueden contribuir de mejor manera al buen desempeño de las entidad  

Evitar vicios como los conflictos de intereses, las malas prácticas con el fin de fortalecer la percepción positivas en la gente y comunidades.

Es necesario fortalecer el compromiso con los valores, principios y ética del movimiento:  solidaridad, democracia, igualdad, equidad y responsabilidad social.

“La institución cooperativa no es un fin en sí misma; es más bien un medio en virtud del cual, todos y cada uno, podemos llegar a ser económicamente más fuertes, socialmente más competitivos y cívicamente más ilustrados” José Luis del Arco.

 

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